12 agosto, 2006

Terra Incognita


- ¿Y dómde lo pongo?
- ¡Ah! Ponlo aquí, nomás.
- ¿Aquí?
- Sip.
-¿Y se acordarán de la foto?
- Quienes te sigan, de hecho que sí, amixx.


Es que no quedan más lugares ignotos a dónde ir. El mundo ha perdido por completo el exotismo. La televisión, los libros y el cine hacen esfuerzos desesperados por mostrarnos hasta el cansancio lugares que jamás conoceremos. Esta tarde, como si tal, vi un documental de TNP sobre una excursión a la cima del Misti; mientras la expedición coronaba la cima -entre jadeos, fallas electrónicas y tiritones nomás a cero grados- el líder mencionó que en la punta existe una cruz ¡colocada ahí en Octubre de 1900! Pensé ‘¿Y dónde está el mérito de coronar el Misti si es que previamente alguien ya se dio el trabajo de llevar hasta ahí una cruz de fierro de no menos de una tonelada de peso, colocarla en una base de concreto y –encima- ponerle una placa conmemorativa?...’. Definitivamente, el exotismo habrá que buscarlo en algún otro lado: no sé, el fondo del mar, en algún lugar de la atmósfera superior, en Perth, Australia (tanto como con el ligero hastío ‘¿Conoces Londres? ¿O Río? ¿O San Francisco? ¿O Nueva York?’, hasta el momento nadie me ha preguntado, felizmente, si conozco Perth, o Auckland o Anchorage).

[Hint, Charly Boy: la parte más exótica que jamás podremos visitar vive dentro de nosotros. Más precisamente, en nuestros sueños.]

Anoche (esta mañana, a lo mejor) soñé que estaba en un parque infantil y de pronto subí a un carrousel repleto de niños. El aparato comenzó a girar y a girar y los niños gritaban con esa especie de miedo leve y excitación que les da la velocidad. Delante de mí, en una especie de carromato sin caballos había cuatro niños, muy parecidos entre sí. ‘Estos dos son mis hermanos’ me dijo uno, el que tenía delante de mí (camiseta a rayas, muy rubio y los hermanos con las manitas hurgando en bolsas de pop corn o papas fritas). ‘Y ella es mi hermana’. Era una niñita rubia, con rizos. La vi a los ojos y le sonreí (los adultos, en los sueños, tenemos la prerrogativa de ir sonriendo a los niños como si también lo fuéramos). ‘¿Cómo te llamas?', le pregunté. Me dijo ‘Brrrabbbabbbbia’, mientras pedacitos de galletas salían volando de su boca. ‘Anda. Termina de masticar esas galletitas y dime cómo te llamas. De otro modo nunca te voy a entender’ (más gerundio peruano, aún en sueños no le dije directamente ‘Nunca te entenderé’). ‘Abbbabbonnia’ repitió, muerta de la risa. ‘¿Cómo dijiste?’, insistí. Dejó la bolsa de galletitas sobre su regazo (un primoroso vestidito blanco, de esos de álbum de fotos), se limpió la boca con el dorso de la mano izquierda y me regaló una sonrisa bellísima a la que faltaba un diente, empezando a mudar. ‘¡Apolonia!’, me gritó. ‘¿Apolonia?’, le pregunté. El hermano mayor, mirándome con un gesto serio y como confiándome algo muy secreto, dijo: ‘Es que así se llamaba la abuela de mi madre’ (ahí pensé que yo jamás me hubiera referido a mi mamá como madre). ‘Apolonia es un lindo nombre’ le dije, pensando en que de verdad era un nombre bello, ‘Tus padres realmente deben haberse tomado un tiempo para decidir por es nombre tan bonito, Apolonia’. ‘¿Y tú por qué escribiste eso?. No me gustó…’, me dijo Apolonia. Yo dudé un instante porque sabía lo que venía (tanto como un buen par de paréntesis, la ventaja que uno tiene sobre sus propios sueños es que, al diseñarlos, sabe Dios en qué neurona o axón perdidos en la terrible maraña del cerebro, más o menos intuye por qué lado viene el asunto). ‘¿Eso? No sé qué es eso, Apolonia’. Metió su manita otra vez dentro de la bolsa de galletas y me dijo ‘Eso, lo de mi agenda de Hello Kitty’. Asentí, pensativo. ‘Ah, eso… Bueno, los grandes a veces escribimos cosas raras. No sabía que alguna vez te iba a encontrar. Supongo que estuvo mal que hablara de tu agenda Hello Kitty sin haberte pedido permiso antes, ¿no?’ Ella dijo ‘Mmjm’ bajando y subiendo la cabeza, ‘Estuvo mal. A mi mamá tampoco le gustó’. Miré en derredor (mirada de Bruce Willis, apretando los dientes y ojos entrecerrados, de sospecha). ‘No lo sabía. Perdón’, le contesté. ‘No importa. Ya no me gusta. Te la regalo’, me dijo, bajándose del carrousel, que en ese momento se detenía. El hermano me explicó ‘Ella es rara. No le hagas caso’. ‘Todo bien’ –le dije- ‘No le haré caso…’. ‘Chao’ me dijeron los tres hermanos, mientras corrían, alejándose. ‘Chao’ les dije, y seguramente desperté en otro sueño (y no sé bien por qué hoy he echado a Apolonia tanto de menos).

Algún día, alguna vez, si por ahí nos encontramos en alguna charla incidental, en una de ésas en las que nos vence la vanidad de exponer al alimón lugares que hemos tenido en dicha conocer, antes de preguntarme por Perth, Brisbane o Luzón, por favor, pregúntenme por Apolonia. Yo les diré -con todo pormenor- cómo apenas desperté, anoté con cuidado nombres y circunstancias e hice un croquis aproximado para todos aquellos que quieran conocerla: primero, hay que escribir un cuento en el que se le rompa el corazón terrible, impíamente; luego, hay que soñarla sin proponérselo, no sobresaltarse al encontrarla y esperar de modo paciente hasta que nos diga correctamente su nombre; al despertar, hay que anotar cuidadosamente nombres, circunstancias y situaciones. Es preciso siempre acabar con un ‘y no sé bien por qué hoy he echado a Apolonia tanto de menos’, entre paréntesis.

(Eso es lo fundamental. No hay que olvidarse jamás de los paréntesis. Eso es lo fundamental para encontrar, finalmente, a Apolonia) .
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05 agosto, 2006

A K2 Of My Own

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He hecho una estimación acerca de la cantidad de palabras contenidas en “Rayuela”. La edición que tengo en la mano (formato paperback, editorial Punto de Lectura, tapa gris y blanca, atrás foto de perfil de Cortázar, fumando) tiene setecientas once páginas. Hice un muestreo en dos o tres de ellas y resultaron tener alrededor de trescientas palabras, poco más o menos. Promediando el contenido de los folios que están profusamente adosados de notas con los que apenas incluyen dos o tres renglones (el más breve, aunque no lo aseguro, es el 118 en el que cita a Malcolm Lawry, en ‘Under The Volcano’, "¿Cómo convencerá el asesinado a su asesino de que no ha de aparecérsele?", el cual compite en brevedad con uno de mis favoritos, el 85, "Las vidas que terminan como los artículos literarios de periódicos y revistas, tan fastuosos en la primera plana y rematando en una cola desvaída, allá por la página treinta y dos, entre avisos de remate y tubos de dentífrico", verdad que es tan directamente aplicable a los cuentos que uno acomete), “Rayuela” debe contener unas seiscientas cincuenta páginas, y si es verdad que hay unas trescientas palabras en cada una de ellas, incluyendo los tres asteriscos que siguen al "paf, se acabó" del capítulo 56, debe contener unas ciento noventa y cinco mil palabras castellanas (no voy a redondear esa cifra a la centena de millar más cercana, es decir, las doscientas mil, por el pudor que implica saber lo que cuesta no poder escribir cinco mil palabras seguidas).

Hoy he escalado el K2 dos veces: hice algo que no muchas centenas de personas ha hecho (acaso sólo decenas, acaso nadie).

En el capítulo 78, segunda página en mi edición, Cortázar escribe: “…ese poema de Cummings donde se dice que para la creación el Viejo juntó tanto aire en los pulmones como una carpa de circo”. Cuarenta y tantos años después de que Cortázar incluyera esa mención en su manuscrito -seguramente tras haber revisado qué sé yo qué nota y pitar un amargo Gaulois- consulté en el oráculo Google (mediante “God” + “tent” + “Cummings”, siendo ee cummings, by the way, el poeta aquél que escribía todo en minúsculas, hasta su nombre, y uno de cuyos poemas fue mencionado –no tan al paso- en "Hanna & Her Sisters" de Woody Allen, específicamente aquel bellísimo que reza que "nobody, not even the rain has such small hands..."), apareciendo algunas cuantas veces la mención al fragmento que se cita. Textualmente dice (en minúsculas): “when god decided to invent everything / he took one breath bigger than a circus tent / and everything began…” Cortázar sigue: “No se puede decir en español. Sí se puede, pero habría que decir: juntó una carpa de circo de aire.” (nomás dejarlo ahí, pitando otro cigarro, fatigándose con la imposibilidad de la traducción perfecta, lamentando las curiosas imperfecciones de ciertos armazones lingüísticos y bufando otro ‘eppur, il faut tenter de vivre…’, frase que deberá poner cuidadosamente dos veces en el capítulo 28 -acaso el más largo, tampoco lo aseguro- en medio de sus trece mil doscientas palabras, si seguimos los promedios).

En el capítulo 101 (primera página) escribe, muy probablemente habiendo consultado algún santoral francés: “…jueves 1, viernes 2, sábado 3, domingo 4, lunes 5, martes 6, Saint Mamert, Sainte Solange, Saint Achille, Saint Servais, Saint Boniface…”. Según ello, la celebración de San Mamerto es el 11 de Mayo, el de Santa Solange el 10, el de San Aquiles el 12, San Gervasio el 13 y San Bonifacio el 14. El mes que Pola veía en el almanaque era, en consecuencia, Mayo. Dado que “Rayuela” se publicó en 1963, el año inmediatamente anterior que correspondió a un jueves 1º de Mayo fue 1958 (aquí presumo: Cortázar escribió este párrafo, con otro propósito y acaso con la intención de incluirlo dentro de los capítulos prescindibles, la brumosa noche del viernes 16 de Mayo de 1958, con aburrida luna nueva y una tremenda acidez parisina).

[Capítulo (Absolutamente) Prescindible: ¿Subir al K2? Algo pretencioso, seamos sinceros. Nada que no implique algunas cuantas horas de lectura y computador, y sin embargo… el repasar “Rayuela” implica riesgos tan grandes como la anoxia y la congelación: sostener en la escalada parte de una vida, atada a un invisible cordón de citas subrayadas en lápiz y en declinante resaltador amarillo, encarando identificaciones tan profundas como abismos en el hielo, enfrentando ahogos se parecen tanto a suspiros. Y todo para seguir apenas en la intuición de que la vida no es más que andar sin buscar, a sabiendas que se anda siempre para encontrar, como en toda segunda página de cualquier capítulo 1…]
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03 agosto, 2006

You Take Good Care!

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Creo que hubiera hecho lo mismo de tratarse de Karen Silkwood, John Nash, Erin Brockovich y, por supuesto, del imposibilísimo Leonard Zelig.

Cada vez que ocurre algo similar, Vivi Lucía debe reconocer la monumental cara de estupor que pongo, la media sonrisa, los ojos iluminados y esa especie de febril entusiasmo infantil que me domina. Como la vez en que, junto a ella (y no con ella, porque ella estaba mirando hacia otro lado, o sea, hacia la salida) quedé estupefacto, boquiabierto y patidifuso ante la vista de uno de los dos ejemplares que quedan en el mundo de la primera Biblia impresa por Gutemberg, cuidadosamente preservada en New Haven, en la Beinecke Rare Book Library de la Universidad de Yale (alguien que haya visto y leído algunos cuantos libros podrá hacerse de una idea próxima a lo que significa la contemplación de ese monumento que describo), o cuando, sorteando la mínima seguridad de la Yale Art Gallery, pasé por encima de la cuerda que se interponía entre una escultura de Rodin y yo y la toqueteé a sabor, con el impulso tan humano conectarse con el mundo a través del tacto (la escultura metálica estaba, por supuesto, muy fría y por cierto, no hubo nadie en leguas para llamarme la atención por el desatino). Y no hablo de cuando me quedé al borde de las lágrimas ante la vista de unos grabados de Leonardo exhibidos en el Metropolitan Museum of Art de New York (los cuales, felizmente, no intenté tocar dado que sospeché que con ello probablemente acabaría en algún precinto policial de Manhattan, dándole explicaciones a algún sargento que tuviera la pinta y el acento de Rubén Blades haciendo de tombo neoyorquino).

[Entonces ¿van sumando: admiración, estupefacción, tacto y, como único testigo, Vivi Lucía?. O.K.]

Ayer por la tarde invité a Vivi Lucía a tomar lonche en la recién inaugurada sandwichería Palermo, aquí en 28 de Julio, en Miraflores (para quienes no tengan pajolera idea de quién es Vivi Lucía, aclaro que es mi hija de catorce años, ruda e impagable amixx, chochera musical y antiliteraria, afortunada heredera del ácido sarcasmo del taita; y para quienes no tengan pajolera idea de los buenos sandwiches que venden en Palermo, ¡bueh...! ¡no saben lo que se pierden...!). Después de eso fuimos a dar una vuelta por Larcomar, yo, con la secreta intención de entrar a la Librería Ibero a ver si alguien ya se había tomado la molestia de recopilar mis (muy malos) escritos y en una de ésas, haberme publicado sorpresivamente y sin mi permiso, y ella, con el sagaz propósito de hacerme ir a ver con engaños 'Viviendo Con Mi Ex' (al menos, ver a la Aniston podría haber sido motivador, digo). Entonces...

[Digresión: hace unos dos meses vi un reportaje acerca de la labor en que viene empeñándose (nótese el peruanísimo y delator gerundio) la actriz teatral Wendy Ramos junto con un grupo de clowns voluntarios autodenominados 'Doctores Bola Roja'. Una de sus últimas incursiones consistió en irse a algunas comunidades de la selva -siempre con la consigna del enorme poder sanador de la risa- a socorrer postas y hospitales de poquísimos recursos (o sea, casi todos) visitando a los enfermos, y de éstos, principalmente a los pacientes infantiles. El reportaje mostró, como caso final, la situación de una niña autista de unos catorce años, quien jamás había mostrado reacción a ninguna de las terapias convencionales: cuando los Doctores Bola Roja llegaron y la arrullaron e hicieron bailar con sus instrumentos rarísisimos y sus geniales payasadas, la niña -esto mostraba el documental- abrazó a unos de los clowns, sonriendo. A mí, como seguramente a la mayoría de la audiencia, se me hizo un enorme nudo en la garganta. ¡Cuánta humanidad, cuánta...!]

"¡Cine!", "¡Librería!", "¡Cine!", "¡Librería!", "¡Cine!", "¡Librería!"... Íbamos en eso con Vivi Lucía cuando en uno de los pasadizos de Larcomar (sí, precisamente frente a la crêperie del segundo nivel) había unas cinco o seis personas vestidas estrafalariamente (pantalones anchos, camisas blancas con muchos pines, corbatas de colores chillones) y alguien del mismo grupo tomándoles una foto. Miré bien. Volví a mirar bien. Miré a Vivi Lucía y le dije que no podía creerlo (prestamente, ella reconoció la cara de estupor y uno a uno, todos y cada uno de los síntomas sucesivos... hábilmente, dijo '¡Oh, no! Not again!' y empezó a retroceder dos o tres pasos...).

Me acerqué al tipo que estaba tomando la foto y le pregunté: 'Is he actually him?...'. El tipo dijo (parodiando seguramente mi malísimo inglés): 'Yes. He is himself!'.

[Olvidé mencionar en la anterior digresión algo que va a ayudar al factor sorpresa y al estilo de decirlo todo por cucharaditas y entre paréntesis... Wendy Ramos inspiró parte de su muy altruista obra en una película de 1998 que Robin Williams protagonizó y que se hizo merecedora no sólo a una nominación a mejor filme de los Golden Globes Awards, sino también a una por mejor actuación de papel principal. Es una película que habla sobre un paciente psiquiátrico que alguna vez quiso estudiar medicina: su nombre era Hunter Adams. Sólo que hasta hoy, siempre ha querido que lo llamen por su apodo: 'Patch'.]

Yo: Dr. Adams?...

Él (tipo sesentón, de pelo blanco y larguísimo, con pony tale, corbata gorda y amarilla): Patch!.

Yo: (me corrijo) I'm sorry, Patch. You see... I'm peruvian, and I was just passing by here with my daughter (y elevo la manos hacia my daughter, que precisamente está a siete u ocho pasos y alejándose, muerta del roche). I mean... I saw the documentary about your previous visit and the work you did with Wendy there...

Él: Oh. I'm very pleased...

Yo: Dr. Adams, I just...

Él: Patch.

Yo: Patch. It's a real honor to have you here, in our country (y extiendo la mano, en señal de saludo).

Él (mirándome la mano, primero desconcertado y luego con una enorme y confianzuda sonrisa; mano tibia y firme, énfasis en cada palabra): Oh. Thank you very much. Thank you very much.

Yo: Have a pleasant stay... (y entrando al protocolo yankee, como de un post ut supra). You take good care!

Él: (sonriente) Thanks. And goodbye!.

Y se fue, con su alborotada gente, seguramente a seguir pasando desapercibido entre tantos y tantos limeños que jamás sabrán que estuvieron a tiro de piedra de este buen hombre (quizá no tan grande, quizá no tan heroico, pero buen hombre, sí, ¡buen hombre!). Me quedé con una espectacular cara de bobo mientras Vivi Lucía venía a mi rescate. '¡Pappppá!...' (enfatizando en las 'p', con la boca llena de aire) '¿Siempre tienes que hacer lo mismo...?'.

Me miré la mano como quien ha recibido el toque de Midas.

Le sonreí, mientras me acomodaba mi nueva e invisible nariz de clown y pensé en el largo tiempo que aún me falta para poder contárselo a mis nietos. Y como el Nene Cubillas -contentísimo de la vida- le dije solamente y en un largo abrazo 'Sí, hija. Sí...'
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24 julio, 2006

De Algunos Protocolos Yankees


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(O sea, más o menos el tratado de aquello que desmiente parcialmente eso de 'I like To Live In America' pero que también a veces lo revalora)

Debe haberlas también en el castellano, pero sé de algunas cuantas expresiones del inglés norteamericano (no me consta en el británico, para qué digo que no, si sí) que son -si cabe el término- infames.
¿Alguna vez has querido invitar un trago a algún gringo diciéndoselo en inglés?... Bueno, en lo coloquial no hay traducción amable de la cordialidad que uno quiere expresar invitando a un trago. Los americanos simplemente compran un trago para ti (fueres del género que fueres): Could I buy you a drink?. Bastante feo y monetarizado el asunto para nuestros estándares de protocolo, a decir verdad.
¿Necesitaste alguna vez saber dónde, con precisión, estará alguien a quien pudieras requerir en alguna instancia pronta?. 'Si me necesitas, estoy en la cocina...' ('If you need me, I'll be in the kitchen...'). [Probable respuesta machista y peruana: 'Si te necesitara, mamita, te pego un grito. No necesito que me digas dónde estarás...'].
'Thanks for the meal...' dice el gringo recién acabado de comer (aún, por supuesto, con el pico brilloso). Con precisión quirúrgica un poco más y dice 'Thanks for the 120 grams of white asparagus, those 100 grams of white boiled rice and 250 grams of meat'. Muy poco protocolar también para nuestros gustos, tan genéricos y tan adictos a la imprecisión, que optarían a lo mejor por un 'La comida estuvo rica' o 'Muchas gracias por la velada...' O algo así, por el estilo.
El 'You, take good care!' que aquí hemos traído de contra en el 'Chau, ¡cuídate!' que se usa en ciertos círculos. Y si no hay confianza, va con 'Chau, ¡cuídese!', como si la insinuación de que tenemos, imperativamente, que cuidarnos no fuera ya y de por sí un exceso de confianza. No quiero, pues. No me da la gana de cuidarme, y por último, ¿qué te importa si me cuido o no?... (salvo, claro está, que se trate de una persona cercana a la que pedimos que tome precauciones, eso sí). Frialdad más falta al protocolo. Un verdadero horror.
Y si hay algo que francamente odio escuchar (o leer) es aquello que para los norteamericanos pareciera ser apenas una muestra individualizada de su sociológico y secular egocentrismo. En vez de expresar con cortesía o prudencia el gusto que tal o cual película o canción o álbum les produce, expresan casi siempre su irreductible e incontrovertible opinión a través de un 'It's my all time favorite': o sea, ya no... después de un juicio tan categórico, no hay pasado ni presente que valgan. [Respuesta probable peruana, bien a lo Guajaja: ¡Y a mí qué chu!]
He descubierto, sin embargo, dos cosillas que hablan en favor del inglés coloquial norteamericano. Uno, su manera tan poética de decir celeste: 'light blue' (meaning, literalmente, azul ligero, o más artísticamente, azul de luz...). Y dos, la manera ingeniosa en que llaman a nuestro andinísimo camote: 'sweet potato' (¿no es simpática la asociación de convertir, a falta de mejor palabra, una papa en una papa dulce?).
Cosas del Orinoco, que tú no sabes y yo tampoco...

06 julio, 2006

Chevo: Mufa De Más De Cuatro Goles

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Del diario Corriere Della Sera, edición del 16.Jun.1983:

Ultimo mercoledi, il eccezionale Dino Zoff misura a non adecuada prestazioni che difendono il arco dalla Juventus contro la squadra de Amburgo. Apparentemente, i loro interventions sfavorevoli sono stati causati dalla camicia sconosciuta che ha lucidato, di grigia e di colore sbiadito, quello indicato nella cassa non il livello tradizionale di Juventus, ma dalle enigmatici iniziali F.P.F.

[Que, traducido, dice a la letra: "El pasado miércoles cupo al destacado arquero Dino Zoff una actuación nada digna defendiendo la valla de Juventus frente al equipo del Hamburgo FC. Al parecer, sus desafortunadas intervenciones fueron provocadas por la extraña camisa que usó, de color gris y desteñida, que lucía en el pecho no la tradicional insignia de Juventus sino las enigmáticas iniciales F.P.F."]

Necesario Update

Lunes 8 de Mayo, 2006
Foto remitida por el Lic. Manolo García, a horas de su salida de Carabanchel en condición de libertad bajo palabra. Como se recuerda, el Lic. García fue condenado a purgar carcelería bajo los cargos de brutalidad electrónica por la difusión del primer virus informático gallego; a poco de su liberación, ratificó su arrepentimiento y la entera voluntad de dedicarse a actividades ajustadas a la legalidad. Para evidenciarlo, se apersonó de modo inmediato ante la respectiva sucursal del Banco de Galicia a fin de retirar todos sus ahorros (entre los que se contaban aquellos provenientes de las cuentas cuyo secreto no pudo ser levantado durante el proceso judicial), tras lo cual se constituyó en la oficina de la firma Fórum Filatélico (asociada con la prestigiosa empresa Afinsa) a fin de adquirir un paquete de sellos postales de muy probable alto valor de reventa, según consejo de su compañero de reclusión, el ciudadano peruano Manyute Pendavis, alias 'Bividí'. Aquí el feliz rostro del recién liberado Lic. García, minutos después de invertir los ahorros de toda una vida:

Miércoles 10 de Mayo, 2006
(Información del Diario 'El Ideal Gallego', publicado en A Coruña)
Tras más de un cuarto de siglo operando en el sector, las sociedades de inversión en activos tangibles Fórum Filatélico y Afinsa tomaron una nueva dimensión el pasado 9 de mayo. La 'Operación Atrio' dejaba al descubierto una estafa filatélica piramidal que, según los cálculos iniciales, podría afectar a cerca de 360,000 inversores en toda España, a quienes se les prometía un interés de al menos un 6% anual en la compra de paquetes de sellos. El modus operandi de la presunta estafa consistía en la captación de nuevos clientes en numerosas poblaciones españolas, a fin de conseguir aportaciones de inversores a quienes se entregaban lotes de sellos sumamente sobrevalorados y a los que prometían cantidades en concepto de intereses que no eran tales, sino parte del metálico que obtenían de nuevos clientes. El alcance de la monumental estafa alcanzaría los 3,500 millones de euros.
En la fecha hemos recibido comunicación e-mailística del Lic. Manolo García, por la cual nos avisa que confía en que la actuación de las autoridades españolas no detenga la exitosa marcha de los negocios de Fórum y Afinsa, puesto que en la tranquilizadora expresión del presidente de éstas empresas, el Sr. Carlos Henríquez Marreño, 'sólo se precisa de tiempo para devolver la confianza a todos los forumistas, cuyo derecho ha sido vulnerado por esta inopinada intervención gubernamental'.
Desde aquí deseamos mucha suerte al Lic. García en esos avatares.
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26 junio, 2006

¡Tapador, Tapador!

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Todo empezó la tarde en que se presentaba el "Carlos A. Manucci" de Trujillo frente al "Construcción Civil" de Chincha en el estadio de Pueblo Nuevo, a poco de su inauguración. Al medio tiempo, como el estadio aún no contaba con mallas de seguridad que impidieran el pase del público al campo, Alfredo y yo, con las manos aún enmeladas por los chupetes de hielo que habíamos comprado, corrimos hasta la cancha (un lujo, con buen grass) y empezamos a saltar y a intentar darle a los pelotazos que hacían los recogebolas entre ellos. Con el buen ánimo (y con la licencia que da el recordar algo que pasó cuando uno contaba apenas con unos ocho años), pasaron los quince minutos del descanso y al acercarme yo a uno de los postes, sin haberme percatado de que buena parte de los jugadores estaba ya listos para reanudar el partido, volteé a buscar a Alfredo y me di con esta especie de figura altísima, que usaba una camiseta de mangas largas, rodilleras y las medias levantadas que, afectuosamente, me estaba despeinando diciéndome "Vamos, chato. Tenemos que seguir jugando...". Era el arquero del Manucci, pero un poco más y yo hubiera jurado que tenía delante de mí a una especie de superhombre. Desde ahí, supongo, quise ser arquero.

Entonces me fascinaban las historias que Alfredo me contaba sobre el ruso Lev Yashin 'La Araña Negra', el inglés Gordon Banks, y el brasilero Manga -ídolos todos del Mundial del '66 [dicho sea de paso, dejé avisado a todos los lectores de este blog que conozco -o sea, tres o cuatro personas- que durante el Mundial no postearía nada, en razón de que mis dos neuronas estarían ocupadas, una mirando el televisor y la otra, conduciendo el control remoto]. Disfruté muchísimo, por cierto ver en el mundial México '70 a otros verdaderos arquerazos (eran entonces apenas treinta partidos que ver, lo cual dejaba una de mis infantiles neuronas libre) como Sepp Maier de Alemania, Ronnie Hellström de Suecia, al propio Banks y al sorprendente y muy elástico Ladislao Mazurkievikcs de Uruguay (me parece recordar que Pelé no pudo hacerle un gol en cuartos). Por cierto, ahí también concurrieron varias infames madres: Félix, en Brasil, Rubiños de Perú y Albertosi en Italia (más malos que el maní crudo: ni para servir de ejemplo como malos arqueros). A esas alturas, me acuerdo que en el colegio pintaba en las páginas de atrás de mis cuadernos arqueros en plenas voladas, pero la revelación de mis aptitudes arqueriles no ocurrió sino hasta la secundaria pues, pese a que la estatura no me ayudó (¡pinche cabrona estatura!), estuve de arquero en la selección de medianos y hasta el quinto año fui titular indiscutido en el equipo del grado. De ahí en más, dejé los arcos con más pena que gloria hasta que, gracias a una genial ocurrencia de mi amigo Aldo Raffo, decidí convertirme en tapador: "Arquero puede ser cualquiera -dijo- ¡hay que ser un tapador!". He desfilado por diferentes equipos de amigos y oficinas procurando que el nombre de los tapadores de este mundo quede siempre en alto (por una cuestión de talla, será comprensible siempre logre ello gracias a un pequeño saltito), con los guantes y las camisetas de codos reforzados por todo escudo, no sin haber disfrutado que el destino de campeonatos hayan quedado, muy felizmente y en muchas tardes, entre mis manos (lo cual añade una sugerente connotación sobre la que no es menester aquí discurrir, a decir verdad). Hace algunas semanas, acuciado por la fiebre mundialera, he vuelto al arco para los partidos organizados en la firma para la cual trabajo. He advertido no sin sorpresa que el haber pasado el umbral de los cuarenta (¡hace yato!) no ha menguado sensiblemente mis facultades tapadoras pero, eso sí, ha causado gran revuelo que el usualmente serio Gerente de Finanzas se eche unas voladas dignas de mejor tribuna (parafraseando un artículo de Augusto, creo estar en mejor condición que el propio 'Guardián De Las Aguas'). Como fuere, supongo que ciertas aficiones (el ser tapador, por ejemplo) si a uno lo marcan desde chico, no hay manera de revertirlas. Por eso, no me sorprendió en absoluto (y sin que mediara intervención mía, dado que estaba en el retiro, práctico y sin retorno) que Santiagazo me dijera -a sus escasos siete años y saliendo de su clase veraniega de fútbol- 'Papá... ¿me compras un par de guantes de arquero?'.

Creo que no hubo padre más feliz que yo cuando, nomás saliendo de esa clase, me lo llevé corriendo a comprarle lo que me pidió. Eso sí, ya le estoy explicando la enorme diferencia que hay entre un arquero y un tapador: ojo, se parecen, pero no son lo mismo (¡si no lo sabré yo!...)

La Colombiada & La Leyenda Pucheca

En el canto LXXIII de la Colombiada se narra cómo fue impuesta al héroe Gomeles, príncipe de Gomelia, la tarea de arrebatar el cinturón de la reina Jarta de Puchequia, soberana de la tribu de las valerosas guerreras Puchecas. Para ello, Gomeles se hizo acompañar por su incondicional amigo Cochecheo, quien había raptado a Andenea -hermana de Jarta- a fin de hacerla su mujer, hecho que había desencadenado las iras del dios Bololo. Algunas versiones apuntan a que Andenea pereció en el viaje, no quedando -ante la imposibilidad de negociar a la cautiva- más que sitiar Puchequia capturando el desfiladero de los Catchakos. Ante la inminente invasión, validas de ingeniosos artilugios que adherían a sus poderosas tetamentas, las guerreras puchecas ofrecieron tenaz resistencia a las huestes de gomelos y sus aliados chácaras, no obstante lo cual fueron aniquiladas y Jarta puesta a merced de Gomeles, quien sucumbió ante las prominentes dotes físicas de la reina. Así, ambos finalmente se unieron en matrimonio, y fue durante la noche de bodas que finalmente Gomeles pudo despojar a la reina de su cinturón, uniéndose mediante este simbólico acto los reinos de Gomelia y Puchequia, cuyo primer gobernante -hijo primogénito de ambos- fue Colombeo Paisa, quien luego fundara la ciudad de Panela, en cuyo templo principal (dedicado a Bololo) se erigió el monumento que inmortaliza el recuerdo de aquellas bravías mujeres y de los turgentes recursos que tan bien usaban para el arte de la guerra:
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20 junio, 2006

Ahora Que...

"Ahora Que...", Joaquín Sabina (Bastante, Sabina, Varona), RCA Intl., 1999.
El cielo de Lima está gris.

O mejor: el cielo de Lima es gris.

(Color panza de burro, digamos)

"¡No entiendo cómo el índice de suicidios no es más alto aquí!" (un puertorriqueño, en visita de trabajo); "Lima dista cuatro leguas del puerto de El Callao. El cielo es gris y eso aprece ensombrecer el ánimo de las gentes." (Herman Melville, himself), "¡Huy, hoy está nublado, qué mala suerte!" (alguien que llega a Lima por avión y no sabe que...)

El cielo de Lima suele ser más gris los lunes.

Como ayer.

[O como ahora, pese a que es martes].

02 junio, 2006

Sí. Sí Van.

Excmo.
Sr. Lic. José Antonio Diaz-Ufano Rey de Romaña
Hermano Numerario, En Xto. y la Sma. Virgen
Ciudad.-


Querido Hermano, Don José Antonio:

Por este intermedio, acuso recibo de su dignísima carta, en la que nos solicita la iluminación pertinente a la honda inquietud que le aqueja. Con otros hermanos numerarios, entre los rezos del Smo. Rosario y las tertulias pastorales que efectuamos cotidianamente en horas vespertinas, hemos encontrado finalmente que la respuesta más adecuada a tan relevante materia es que sí:

Los perros, querido Hermano en Xto., sí van al cielo.

Decimos esto con la profunda convicción de que su garbosa mascota canina, Adolph, se ha hecho más que merecedor a compartir la dicha celestial con nosotros, la muy distinguida y dilecta grey terrenal de la Obra, más ángeles y arcángeles, ya que ha evidenciado sobradas muestras de religiosidad y devoción ante la furibunda arremetida de la abominación y la blasfemia, signos inequívocos del final de los tiempos.

En atención a ello, apenas tenga Ud. a bien hacernos llegar la fecha del eventual deceso de su can (lo cual, confiamos, ocurrirá dentro de muchos, muchos años, siempre en Xto. y la Sma. Virgen), entre los cófrades tenemos decidido elevar nuestras plegarias en su memoria, de acuerdo con la siguiente tabla:

- Dieciséis jaculatorias diarias por haber perseguido tres cuadras a -como Ud. llama- "esos herejes infames de los adventistas que me vienen a tocar el timbre justo a la hora en que hago la siesta".

- Cuarenta y nueves preces semanales por haberle ladrado enérgicamente a conocido suyo, anterior integrante de nuestra Orden (y que, como a Ud. consta, fuera expulsado por actitud impropia) al Sr. R.R.R., o como Ud. llama, "afeminado y sodomita de siete suelas, caray, ¡qué diferencia con su padre, tan hombre que era! ¡Eso le pasa por meterse de político!".

- Diez rezos los primeros viernes de cada mes por haberle mordido las partes pudendas traseras a "la chiquita ésta que se fue a vivir al Cuzco con ese hippie, marihuanero y comunista, que rápido le hizo dos hijas", C.M.A.L.d.R., hija de su primo A.E.A.E-P.d.L, cuyo nombre completo cuidamos de preservar, en razón de ser conspicuo contribuyente pecuniario de las actividades de nuestra Obra.

En la confianza de que lo expuesto haya aliviado sus dudas, aprovechamos en hacerle llegar a su bonito can nuestras más altas muestras de consideración y estima.

Afectuosamente, en Xto. y Nstra. Sma. Virgen, con la esperanza de encontrarnos con Ud. y con su can en el Paraíso, porque los perros así -estamos seguros- también van al cielo.

Roberto Tamayo De La Quintana
Club de Oración "Tradiciones"
O.D.

01 junio, 2006

Y Dígame Qué Caso Tenemos Para Hoy

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Un sábado por la noche, mientras entrábamos a casa de Santiago, allá en Tabio, ya convencidos por varios tintos de que nuestras voces eran realmente las mejores del mundo, José, el cubano -propietario del restaurant 'La Esquina' y afincado en Colombia por más de doce años- se arrancó solito con un 'Ay qué calo', parece que va a llover...' y yo me convencí de que (pese a la nublazón ocasionada por los tragos), yo conocía ciertamente esa canción. Esperé pacientemente que llegara al coro. Cuando eso era inminente, habiendo tomado una latita y un tenedor, me arranqué a dúo con un

Ahorita va a llove'...
Ahorita va a llove'...
Ay, al que no tenga paragua'
El agua lo va' coge'...

El cubano se detuvo, sorprendidísimo y me dijo: 'Pero, chico, ¿y tú de dónde coño conoce' esa canción?...'. No me quedó otra que explicarle la parte de mi cultura popular que vino de Cuba (felizmente, a quedarse) y que llegó nada menos que con los divertidos sketches de 'La Tremenda Corte', aquellos de nuestra vieja TV de blanco y negro.
Trespatines:... Pero tú sabes que él estuvo longanizando...
El Juez:............¿Eh?
Trespatines:... Que él estuvo longanizando.
El Juez: ...........Ago, Ago...
Trespatines:....Bueno, ¡hago lo que puedo!
El Juez:............No, no: agonizando.
Trespatines:... ¡Ah! Él estuvo agonizando, ¡vaya!, desde las seis de la mañana, chico...
Escribo esto apenas con el ánimo de añadir una mención más -la cual agradeceré complementar con otros recuerdos- a lo ya profusamente puesto en las innumerables páginas web que recuerdan al genial Leopoldo Fernández, y a su invencible alter ego, José Candelario Trespatines (¡A la rehhha!).
Aníbal de Mar, fallecido en 1980, fue compañero inseparable de Leopoldo Fernández, desde los años en que 'La Tremenda Corte' fue un boom radial en la isla de Cuba en los cincuentas. Según IMDb, hizo cinco películas. Florencio Castelló personalizaba a Rudecindo Caldeiro y Escobiñas (a) 'El Curro': "¡Preheeeeente, seño' Jue'... !"; por años hizo la voz que oimos en la niñez doblando al Sr. Jinks, en un sempiterno "Odio a lo roedore', ¡jorrore!...", en el cartoon de Hanna Barbera llamado 'Pixie, Dixie y el Sr. Jinks'. Norma Zúñiga era Luz María Nananina: "¡Aquí como to'o lo' día'...!". En el transcurso de los años de grabación del programa su ganancia de peso fue apreciable. Marco de Carlo interpretaba a Patagonio Tucumán y Bandoneón: "A la voz de ah'ura... ¡Primmmera!...". Definitivamente, una inequívoca pinta de argentino lo delataba.
Con ellos estaban también Leopoldo Fernández, hijo, como Polito Abril y Mayo, y quién sabe si su nuera o también su hija (en esos años, de muy buen ver), personalizando a Ángela Toribia Mercado (la búsqueda en Google sobre este tópico fue infructuosa), sin que se me escapen Rigoletto (el policía que lo único que hacía era indicarle a Trespatines que tomara su lugar junto al estrado) y los tres secretarios (hubo uno apodado 'Cascarita', otro calvo, de lentes y bigote y un tercero, de los últimos tiempos de 'La Tremenda Corte', lleno de muecas y que falseaba la voz).
He disfrutado mucho con una página web en especial recomendable para quienes siempre seremos incondicionales fans de Tres y dedicada a 'La Tremenda Corte', la cual contiene no solamente las entrañables canciones 'Ahorita Va A Llove'...' y 'Carta De Mamita' sino grabaciones de parte de los capítulos difundidos por la radio, los que son veríficamente hilarantes (verbigracia, cliquear "Bombericidio", el cual aparentemente tiene el título errado, pues es una duplicación de "Discipulicidio"). Disfruté en enterarme, por ejemplo, que el solo de flauta que cerraba el programa -realmente inolvidable- pertenece también a dicha canción.

Por último, me apena que en la vastedad de los millones de páginas que recopila Google tan impersonalmente, haya siquiera una foto (¡una!) o un dato adicional, de la intrigante y genial Mamita.
¡Vaaaya!... 'sa máh grrrrande de la vidddtda!...
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24 mayo, 2006

Epístola Metronómica y Poco Nanológica a los Gálatas, O Sea Al Fiel Cardumen Lector, También Llamado Masa o Legión (Que A Veces Es Extranjera)

(Daguerrotipo de El Metrónomo en pleno intercambio de camisetas con integrantes de tribu bereber en el Sahara Occidental, luego de ardoroso partido de fútbol playa por el campeonato 'Arenas del Riff', en Mayo del 2006. Lo acompaña, abajo a la derecha, Kahn, fiel escudero y mejor consejero literario -pues a todo dice 'Wow!'-, tantas veces merecedor de sonados elogios que no bajan de '¡Qué bonito tu can!')
Ante el inenarrable sirocco de muestras de solidaridad, lealtad y también cacha que se han manifestado en los comentarios adosados al más reciente post, suscitados a partir de la lectura de las entrelíneas de este columnista acerca de la posibilidad (que no desmiento ni niego, sino todo lo contrario) de clausurar este foro, los cuales de modo gratificante le hacen sentir a uno que no ara en el desierto (cual tuareg en época de siembra, si eso es posible), quiero dedicar -con el respeto que me merecen- unas líneas de Vallejo, nuestro más genial vate (de béisbol, es decir, porque a veces jugaba de jardinero de izquierda -naturalmente- o también de catcher, cuando la hizo de catcherito allá en los parques de pelota de París, con aguacero).

Llipin runakuna
Payman hamuspa muyuykunku,
Ayataqmi paykunata rikurispa,
Ancha llakisqa, phataq sonqontin,
Allillamanta hatarispa,
Ñawpaq hamuq runaman mak’alliykukuspa:
Puriyta qallarin…

[¿Qué? ¿Alguien no entendió? Pero si es facilito...
..............Le rodearon millones de individuos,
..............Con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
..............Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
..............Entonces, todos los hombres de la tierra
..............Le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
..............Incorporóse lentamente,
..............Abrazó al primer hombre; púsose a escribir… . ]

(Normita: te veo, más tarzán y caleta nomás porque ya se sabe que Callao-es-mejor-que-Lima, a las 6:00 p.m. allá en el telaraña de costumbre, frente a tu Cenecape. Lleva todas las esencias, porque me hace falta un buen masaje y por favor, esta vez tampoco te olvides de traer tu mameluco (if you know what I mean...)]

17 mayo, 2006

Cotidiano


Marriage is a wonderful institution. But, who wants to live in an institution?
-Groucho Marx-
Este post se llama cotidiano porque todo el mundo precisa cortarse las uñas de los pies, roncar, evacuar gases estando dormido, tener diarreas y ocasional mal aliento. Pero es probable que a todos quede claro que la convivencia prolongada (en algunos casos, el matrimonio) tiene también su discreto encanto. Como ver a quien se quiere rasurándose las piernas...
You don't need no fancy tricks,
Painted eyes or glossy lips.
I love you just the way you are,
Hope you don't mind my beat up car.
You don't need to change your dress,
You don't need to change your shoes,
Don't try to hide your natural looks.
Forget about the cover, let me read the book;
Don't get me wrong, I like them heels
But the way I feel is the way I feel.
You don't need to change your dress,
You don't need to change your shoes,
Go ahead be wild and free
You don't have to shave your legs for me.
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-Keb' Mo', 'Shave Yo' Legs', Epic Records, 2004-

10 mayo, 2006

Ai Lof Yu Beibi, o "Can't Get My Eyes Off You"


A Diana García, por "Tú, Yo & Mis Discos" (¡yeah!) / A Roy Morris, por "Ritmos del Mundo" y la afición a los covers / A los alumnos del cuarto grado del Colegio 'Baden Powell', y al genial coro que alguna vez armaron/ ¡Sí que sí!.

En agosto o setiembre de 1995, a poco de haber iniciado la sustitución de mi casseteca al formato CD, recuerdo haber empezado a tararear una canción conocidísima que -estaba seguro- había oido mil veces, pero cuyo nombre no recordaba. En esos días, Diana García, añeja conductora de radio tenía en las tardes de Telestéreo 88 una reedición de su sempiterno 'Tú, Yo & Mis Discos' y de cuando en vez (aún éramos carentes de internet) recibía llamadas de los oyentes durante las pausas comerciales. Recurrí a ella, una verdadera enciclopedia de la música pop desde los setentas, para preguntarle el nombre de la canción que empecé a cantarle. "¡Aaaaaaaaahhh, facilísimo! -me dijo- se llama 'Can't Take My Eyes Off You' y es de Franky Valli". "¿Perdón? -repliqué- Diana, ¿estás segura que no se llama 'I Love You, Baby'?". Hubo un silencio como de reproche y me insistió "No. Se llama así y si quieres conseguir el CD, vete a las galerías de Bajada Balta, donde mi amigo Coco Drextre y pídele uno que tenga los grandes éxitos de 'The Four Seasons' y fíjate que ahí estará, y con ese nombre". Le agradecí, y por supuesto, fui al comprar el CD donde Coco Dextre (entre paréntesis, éste es aún el más reputado fan peruano de Elvis: tanto, que ha sido entrevistado en varios programas internacionales y su colección de música y memorabilia del Rey es pasmosa).

En efecto, el nombre correcto es 'Can't Take My Eyes Off You', aunque este nombre contiene un error gramatical, pues debió ser en realidad 'Can't Take My Eyes Off Of You', con un 'of' algo cacofónico, a decir verdad. Pero, ¿qué es lo que ha enganchado a tanta gente con esta canción de la que tantas y tantas veces se han hecho covers?. Por lo que se sabe, fue originalmente escrita en 1967 por Bob Crewe en ocasión del nacimiento de su primera hija. De ahí el 'Pardon the way that I stare / There's nothing else to compare', el cual recuerda el embeleso que todos los padres hemos sentidos al contemplar a nuestros hijos cuando son bebés (ya la adolescencia se encargará de cambiar el embeleso por estupor, imagino). Pero, tal como se suele decir, no hay necesaria identidad entre lo que el compositor propone y lo que el público quiere realmente oír, de modo que de inmediato el tema fue adoptado como uno de esos himnos, que entre simpaticones, emotivos y hasta tontolines siguen enganchando parejas alrededor del planeta (provoca darle la razón a McCartney, 'Some people wanna fill the world with silly love songs / And what's wrong with that?...').

Bueno. A lo que iba. La canción es de mis favoritas, tanto, que hace unos meses grabé un CD sólo con diecisiete de las ene versiones que tiene el tema. Este reciente fin de semana me preguntaba por el momento en que me hice fan incondicional de la canción. Como en muchas circunstancias de la vida, ubiqué perfectamente la situación: fue en 1978, en el cine 'El Pacífico' al ver 'The Deer Hunter'. Hay una escena en que están De Niro y Walken jugando billar; alguien en la rockola pone una canción, y ésta empieza a sonar y entonces...



No es una escena especialmente bien lograda; es más, es una escena cualquiera de un film que es magnífico por muchas otras razones, pero lo cierto es que ahí 'Can't Take My Eyes...' destaca muchísimo, tanto como para que entre las búsquedas de Google sea la película que más se cite vinculada a la canción. Por cierto, también el tema se prestó muy bien para los livianos excesos de los 'Coneheads' (1993, con Dan Aykroyd haciendo de extraterrestre, llevando al cine el exitoso sketch televisivo de 'Saturday Night Live'), para el vibrante contexto de la paranoia de Mel Gibson en 'Conspiracy Theory' (1997, cuando ve hacer workout a Julia Roberts y en la cabalgata del final, con la dubbeada versión de Lauryn Hill) o también para la risueña travesura colegial de Heath Ledger en '10 Things I Hate About You' (1999).

Sólo para darme el gusto, y mientras hago un reprise del tema con la bastante meritoria versión que hizo Morten Harket, a hoy aún vocalista de A-Ha, escribo una relación de los covers más significativos y difundidos de esta canción:

('Can't Take My Eyes Off You, Morten Harket, Warner / WEA, 'Coneheads' OST, 1993)
A saber, las cuchumil versiones son: Franky Valli (1967), Vikki Carr (1967), Andy Williams (1967), The Easy Beats (1968), Engelbert Humperdinck (1969), The Supremes & The Temptations (1969), Nancy Wilson (1970), Gloria Gaynor (1981), Boys Town Gang (1982), Sheena Easton (1990), Pet Shop Boys (1991), Morten Harket (1993), Lauryn Hill (1997), Save Ferris (2000), Muse (2002) y Manic Street Preachers (2003). Según he leído, hay versiones editadas de Al Martino, Maureen McGovern y la propia Shirley Bassey, así como de los infaltables James Last y Ray Conniff, aunque ninguna de éstas me consta personalmente.

Después de todo, muy bonita canción, n'est ce pas?
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07 mayo, 2006

Cine Independiente

Con cast familiar, encabezado por Carlita (aka ‘Zuavezita’), a continuación un vibrante cameo, que incluye –entre otros- al autor del Metrónomo, al Doc, a Pluto, a George Doble Ve, a Christopher Reeve y Ungenio González al lado de Chito y Wic. Es la ópera prima del promisorio director de cine Alfredo ‘Papi’ Barrientos (que viene a ser el Gordito de la piscina).

Se llama ‘Carlita Tribute’.



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06 mayo, 2006

¡Y Dale Bayern! (El River, El Barça, Los Tecos y Un No Muy Largo Etcétera)


Acaba el partido y el resultado es FC Kaiserlaustern 1, Bayern München 1, mientras que en Berlín el Hertha BSC vence al Hamburger SV por 4 a 2. ¡Bayern campeón por vigésima ocasión, doble campeón de Copa y de Liga!. ¡Y dale Bayyyy...! plas-plas-plas-plas... ¡Y dale Bayyyy...! plas-plas-plas-plas... ¡Y dale Bayyyy...! plas-plas-plas-plas... (han de tener, supongo, también alguien como Pocho Landa allá en München, repartiendo maderitas en Oriente para el respectivo plas-plas-plas-plas).

Quiero contar que mi afición por ese equipo tiene casi treinta y seis años, pues nació con el mundial del '70 y las figuritas de Sepp Maier, Gerd Müller y Franz Beckenbauer, el magnífico trío que sentó historia en la selección alemana. Desde ahí soy del Bayern: es decir, no hubiera sabido qué partido tomar en el caso -según especulábamos en el '74 con Martín Guerra García durante alguna clase de historia con El Chino Teruya (que era japonés)- de que la "U" hubiera llegado a la final de la Intercontinental en el supuesto de que el chusazo de Chumpi no hubiera dado en el travesaño del arco de Unión Española, rompiendo un empate en el minuto 44 del segundo tiempo del partido de vuelta en Lima por el pase a la semifinal de la Libertadores de ese año.

Así como soy del Bayern, en una de esas simpatías gratuitas que uno se concede desde antes de peinar canas (antes que peinar calvas: aquéllas son preferibles a éstas), siempre he simpatizado por el equipo de fútbol del Club Atlético River Plate. ¿Habrá sido por natural antagonismo al Boca Juniors, equipo proveniente de barrio popular, con estadio pretencioso y marrullero y de hinchada intransigente? Tal vez sí. Es lo más probable. Y aunque en los últimos años el equipo no haya cosechado logros realmente de valía, ahí se le sigue, fiel a los vaivenes tan propios del fútbol. Por decirlo de modo polite: ¡Millonarios forever!, ¡Bosteros, go home!. Por cierto, aún recuerdo la cara de estupefacción que puso el vendedor de un puesto de souvenirs en el propio barrio de La Boca, en mi primera visita a Buenos Aires, cuando le pedí un prendedor con el escudo de River: "Che... ¿venís a La Boca y me pedís un prendedor de River? ¡Vos tenés que estar loco!..."

Tal lógica no se aplicaría, por ejemplo, a mi afición por el Barça, la cual surgió en la época en que El Cholo Sotil paseó sus lujos por el Camp Nou al lado de Cruyff y Neeskens. Desde ahí soy tan culé (y no mucho después, como alguna vez ha insinuado mi cumpa y amigo Goldo) como el 99% de los peruanos que hoy disfrutan de la Liga Española por Cable Mágico o ATV. Ahora, con el cartel de Ronaldinho y Eto'o pocos no se aficionarían también (así cualquiera, como los del Cristal, que empezaron a tener más de cuatro hinchas cuando se llevaron a toda la "U", allá en los setentas).

Hablando de cristaleros antiguos, mi hermano Chirrín estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara, en México. Acabando su carerra, en 1985 y a punto de partir definitivamente hacia la Isla del Encanto, fui a visitarlo a la espléndida y muy vistosa capital tapatía. Si bien alguna tarde él me propuso ir a ver al Guadalajara FC al Estadio Jalisco, preferí ir a ver jugar a los Tecolotes de la UAG (los Tecos, abreviadamente) ante un equipo que ya no debe ni existir, el Tampico-Madero. La calidez del Estadio 3 de Marzo -ubicado dentro del extenso campus de la UAG y ulteriormente Estadio sede de México '86- no hizo nada más que convencerme. Cada vez que se mencionó a los Tecos, fuere por los malos resultados de la mano de Uribe o porque El Chorri los hizo ganar, mi corazón de hincha estaba irremediablemente de su lado. Por cierto, hace poco Augusto Effio me prestó un libro de crónicas escrito por Juan Villoro en el que destacan muchos recuentos sobre el fútbol mexicano (o futból, como le llaman tan obstinadamente por allá); pese a leer con detenimiento algunas sabrosos recuentos acerca de ese balompié, todo lo que no sea Tecos, me seguirá pareciendo confusamente inextricable.

Aunque mi cuñado favorito se hirsute (en el hipotético negado que leyera esta nota), los futboles (¡Marco Aurelio, help!, ¿cómo se pluraliza la palabra fútbol?) franceses, holandeses y hasta británicos me parecen de segundo escalón. ¿Será por eso que ningún equipo me ha llamado tanto la atención así como parcializarme en condición de hincha?. Ni el Ajax, ni el Manchester, ni el Paris Saint-Germain o el PSV Eindhoven (aún con el brillante concurso de Foquita Farfán) me motivan más que lo que pudiera motivarme tomar partido -o no- por el Atlético Chalaco, el Deportivo Junín, el Independiente de Medellín o el Saprisa de Costa Rica.
Y aunque así sean las cosas y cupiera designar (como en concurso literario bloguero) menciones honrosas, sí reconozco que tranquilamente podría ser hincha del Panathinaikos FC de Atenas, del centenario Ferencvaros de Budapest, del Dynamo de Kiev, del Estrella Roja de Belgrado (lo pongo en castizo pues sabe Dios cómo se dirá 'Estrella Roja' en serbio) y del Deportivo Municipal de Lima, equipos todos de ánimo aguerrido y respondón, rivales de aquellas lejanísimas noches de verano limeñas de los setentas que encumbraron e hicieron mucho más dignos los triunfos del mejor equipo de fúbol del mundo: ¡Universitario de Deportes!.
(Y el que diga lo contrario es un fanático, ya sabemos...)
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05 mayo, 2006

Still Got The Blues

Para no quedar mal, en primer lugar por aquello de ser éste un salón literario musical de arritmias y descompases y en segundo, porque he sido reputado como que gusto del blues armenio, he decidido -ahora que la tecnología y el gorreo de royalties lo permite- poner en vuestra disposición auditiva un blues que, a mi juicio, es representativo.

Para empezar, todos sabemos que el blues es una corriente musical negra que nació en el sur de los Estados Unidos, en la zona del delta del Mississippi, fundamentalmente ejecutado -quiero decir, musicalmente, no en el modo en que lo haría el Klan en alguna eutrapélica versión Lynch- con una guitarra, un tubo metálico si es que había slides (haciendo las veces de capotraste móvil) y una armónica de un solo tono. Cuando esas raras y felices mezclas hicieron que a dichos instrumentos se añadiera la ágil versatilidad de un piano, los acordes del boogie-woogie y la coralidad de los spirituals, ya el blues estaba más que completo. Lo demás han sido valiosas e innovadoras ramificaciones que llevaron al blues hacia ritmos más eléctricos, abarcando muchísimas de las más destacadas voces, de modo independiente a su primigenio origen negro: así, hay corrientes de blues en Inglaterra, Francia, España, fortísima en Argentina y, con toda seguridad, también en Armenia (aunque esto aún no me consta personalmente, pero con el antecedente de haber oido blues en quechua tampoco me sorprendería).

A todo esto, usualmente se asocia la palabra blues a la nostalgia o la melancolía; alguna vez oí a un pianista blanco de blues explicar cómo sintió una discriminación-al-revés cuando uno de sus pares, un músico negro, le dijo que 'Los blancos o se deprimen o se bajonean, pero jamás podrán tener un exacto blues'. Tal vez no le faltaba razón: según los entendidos, las tonalidades del blues provienen del intento de aproximar una escala pentatónica africana -traida a América por los esclavos negros- a la heptatónica occidental y, como resultado de ello, surgieron muchos tonos imitativos intermedios, difíciles de transcribir a un pentagrama. A más de ello, como en todo otro género de raíz popular, los temas de las letras de los blues originales eran, por regla general, muy personales y contenían con frecuencia alusiones a traiciones, abandonos y amores no correspondidos, configurando situaciones penosas de quiebre anímico, soledad, lejanía, desazón o hambre. Como consecuencia de ello, algunos entienden que el blues es una aproximación músical a una sociología profundamente enraizada en la experiencia sureña negra y que expresa tan peculiar microcosmos con intensa pasión autobiográfica.


No hace mucho, un amigo que no conoce nada de blues me pidió que le pusiera una canción que evidenciara todo lo que he tratado de explicar hasta aquí. Entre las algunas-cuantas que obran en mi poder, decidí por una del inacabable B. B. King. La escogí no solamente porque es una versión de un clásico compuesto por Big Bill Broonzy en 1941 y cuenta con el concurso de otro genial bluesman, Eric Clapton, sino porque pone en su música y sus lyrics una de las expresiones más genuinas del blues de todos los tiempos (y porque, además de todo, también me trae muy buenos recuerdos).

'Key To The Highway', de Big Bill Broonzy, en voces de B.B. King y Eric Clapton (del álbum 'Riding With The King', Reprise / WEA, 2000). Instrucciones de uso: Dar Play, cerrar los ojos, menear la cabeza al ritmo de la música y al mismo tiempo taconear con el pie izquierdo, tap... tap... tap... tap...

I've got the key to the highway,
Billed out and bound to go.
I'm gonna leave here runnin',
Walkin' is most too slow.
I'm going back to the border
Anywhere I'm better known.
Because you haven't done nothing, baby
But drove a good man from home.
When the moon peeks over the mountains
You know, I'll be on my way.
I'm gonna roam this highway
Until the break of day.
Oh, give me one more kiss darlin'
Just before I go,
'Cause when I leave this time, girl,
I won't be back no more.
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04 mayo, 2006

The Writer (Reloaded): Para Normita

He sido advertido por informantes del Cervisio de Intelijensia (sic) de A Coruña, en Galicia, España, que en reciente post ('Los Guapos del Barrio') en 'Lado B' -blog de nuestro buen amigo y destacado escritor Juan Carlos Bondy- acerca de la guapitud de algunos hombres de letras, ha sido añadido veríficamente y sin aparente añagaza un comentario de nuestra siempre querida Normita Tinoco, en la que se reclama la ausencia del suscrito en tan oportuna relación.

A fin de que se tome debida nota del alcance de tal pretensión, adjunto fotograma del conductor de este espacio con botella de Heineken, frente a bosquecillo de Connecticut sobre veloz motocicleta Harley Davidson modelo 1945 y -dadas las actuales circunstancias no sólo etnocaceristas y apristas, sino también de índole profesional- a punto de arrancar a surcar la Ruta 66, en versión open road por tiempo indeterminado.
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- Gracias a 'Joe Cool' Snoopy, por los shades, y a Joe, por la Harley -

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(Get Your Kicks On) Route 66

"Get your kicks on Route 66 / It winds from Chicago to L.A. / More than two thousand miles all the way..."

Desde su inauguración en 1926, la hoy Histórica Ruta 66 atraviesa ocho estados en el camino de Illinois a California. Esta carretera comprende más o menos unos tres mil ochocientos kilómetros y ha sido parte viva de la historia americana desde los días de la depresión; en días presentes constituye un importante ícono en la cultura pop norteamericana, convocando alrededor de sí centenares de clubes de fans y asociaciones que patrocinan su conservación. Aparece con frecuencia en innumerables citas en todos los medios imaginables desde "Viñas de Ira" de John Steinbeck (libro que la bautizó como el "Mother Road" por su aporte a la migración hacia el oeste durante el siglo XX) a la serie de CBS "Route 66" (que la asoció con los Corvette de la época, entre 1960 y 1964), su inclusión en la próxima película Disney Pixair (denominada "Cars", para evitar la confusión con la serie antes dicha), hasta la línea de ropa económica distribuida por K-Mart (llamada "Route 66" en expreso honor).

En el ámbito musical (el que más nos interesa, dicho sea de paso, y a partir del cual se motivó mi interés personal en este americanísimo asunto), hace algunos años vi en un canal argentino de cable un clip de una versión relanzada del clásico en castellano y en voz de ' Pappo ' Napolitano. De inmediato busqué el antecedente y verifiqué que es una composición original de Bobby Troup (1946), la que fue repuesta con singular éxito por Chuck Berry (en 1961, en su versión más difundida); posteriores covers los hicieron Nat King Cole (1963, segunda versión, esta vez sin su Trío), los Rolling Stones (circa 1964), Dépêche Mode (1989, en versión techno), Brian Setzer (1996) y Manhattan Transfer (1992). Y sospecho que también fue sampleada para el original de aquel comercial ochentero de jeans Levi's (es más, acordándome de la letra de ese comercial, me fijo que si no es, se muere de ganas).

Como fuere, en la ocasión que tuve en suerte darme una vueltita por California (que, románticamente sea dicho, sólo fue para ir ver MacArthur Park con los propios ojos), en camino hacia Las Vegas, en romería a la tumba de Bugsy Siegel y a las máquinas tragamonedas de a dólar, topamos con parte del magnífico y celebérrimo camino, el cual estaba superpuesto a alguna carretera californiana cuyo nombre, por supuesto, ya olvidé. Para eventual disfrute, junto con el audio de Pappo acompaño también modesto testimonio gráfico, único recuerdo que quedó de mi paso por el Mother Road, luego de que en alguna gasolinera de Nevada alguien se pelara la bolsa con mis mugs y calcomanías alusivas (sí, allá también pasa, a veces).

- 'Ruta 66', Pappo, EMI Records, 1999 -
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- 'A desert road from Vegas to nowhere...', como dice 'Calling You' de la película 'Baghdad Cafe' -

25 abril, 2006

De Todos Los Días


Hay muchas cosas de las que soy dependiente, y mi agenda, debo admitir, es una de ellas. Hace años tomé prestada la costumbre de un amigo de anotar las fechas de los cumpleaños de buena parte de mis conocidos, lo cual me ha permitido quedar siempre muy bien con los saludos respectivos a cada fecha y, si estoy en mi escritorio y mi interlocutor del otro lado del teléfono o la pantalla, asombrar con las dotes de una supuesta memoria de la que francamente carezco (¡con decir que olvidé, estando lejos de Lima y en consecuencia, lejos de mi agenda, el cumpleaños de mi compadre favorito, el día que cumplía los cuarenta!; providencialmente al encontrar a mi cumpa en el Messenger en medio de la conversación me fue soltando -así como quien no quiere la cosa- muletillas del tipo 'Alguien cumple años hoy...', 'Alguien tiene cuarenta...', 'Alguien se está olvidando de saludar a alguien...', así que antes de que las indirectas se hicieran algo más directas lo felicité por su santo, ¡no faltaba más!).

Como es habitual al final de cada año, algunos proveedores de la firma para la que trabajo nos obsequian con artículos diversos, entre los que regularmente abundan las agendas. Mi procedimiento es invariablemente el mismo: escojo la del modelo que sea más grande, preferentemente aquella que de un solo golpe de vista permita ver los siete días de la semana, tomo mi pluma (algo de kharma de tinterillo debo llevar, porque ya no puedo escribir si no es con una pluma de cartucho de tinta) y me dedico buena parte de alguna mañana de todos los Eneros a rellenar una a una todas las fechas a recordar, a los pies de los correspondientes días. Y como no sólo de cumpleaños está hecha la vida, también voy anotando aniversarios, fechas de fallecimientos y otras efemérides misceláneas. Esta práctica la ejerzo, sin exageración, por alrededor de quince años (cabalísticamente conservo en un armario de la oficina, más aún, todas las respectivas agendas) y con agrado reconozco que es un hábito que no se ha visto doblegado por la tecnología pues ni la Palm, ni las agendas de Microsoft ni ningún otro electrónico reminder me han arrebatado tan buena costumbre.

Año a año percibo que mi agenda, la del año corriente, se va poniendo como un árbol cada vez más frondoso. En el medio de las responsabilidades cotidianas y de la verificación del lento desmejoro de mi caligrafía -cada vez más practicona y renuente al adorno- han venido llegando amistades nuevas, hijos y sobrinos, poblando mis días con estrellas y diamantes y también -de modo inapelable- han visto partir seres muy queridos, desperdigando cruces en las fechas que llevan un sentido y respetuoso luto. Tales (estrellas, diamantes,cruces) son mis códigos personales, la forma en que me indico debo destacar las alegrías o o atenuar las penas que enfrentaré con el recuerdo de lo que ocurrió alguna vez en el pasado, algunas vueltas menos de la tierra alrededor del sol. Más pretenciosamente, me gusta pensar que con todo esto quedo como único y privilegiado gestor de un magnífico zodíaco de que voy llenando de actos de seres humanos que me son tan maravillosos...

Mi día laboral está llegando a su final. Hoy es 25 y, aún quedando como un perfecto caballero, he enviado el correspondiente mail de saludo a Michel M.; veo que mañana debo recordar que siendo el Día de la Secretaria, debo felicitar a mis compañeras de la oficina. Antes de irme, sin embargo, me avisan por teléfono, penosamente, que debo anotar una cruz.

Al lado, en lenta asunción de una fragilidad que nos es tan inherente, escribo escuetamente 'Tere'.
Sonrío con ese recuerdo y cierro mi agenda... Al menos, por el día de hoy.

21 abril, 2006

MacArthur Park, Esta Vez Para El Oído

Aprovechando las geniales (y gratuitas) ventajas de la web, y como me pasé hablando tanto acerca de MacArthur Park, en Los Ángeles, este obsequio a quienes no la han oído antes: la versión original, por Richard Harris en sus completísimos 7'29". Basta con dar un sencillo toque al botón de 'Play'. Voilà!...
Eso sí, por cuestiones de limitación de espacio, muy probablemente estas grabaciones hayan de ser sustituidas a lo largo del tiempo por alguna que otra más reciente, de modo que "Oíd ahora o quedad sordos para siempre".
Otronó: No creo que APDAyC me haga lío por la inclusión de esta canción tan vieja y tan poco comercial y que se avive con aquello de cobrar los respectivos royalties. ¡Total! serán apenas unos dos o tres los oyentes (como consta al ranking PerúBlogs).

19 abril, 2006

Blue Eyes 4 Ever

Como'Cleopatra', Teatro PUCP, 2003, [disculpando la pequeñez del fotograma]
Esta mañana, en la duda de si irme a tomar al San Antonio más cercano un cafecito (así, a pelo, todo sozinho, o sea en nota bien aburrida) o pasar nomás por la bodega preferida del barrio a empujarme un empanadón de carne con su Inca Diet más (un poco como para que mis resquemores engorderiles no hagan mella o cedan al sentimentalismo o al miedo -a la balanza-), decidí pasar nomás ante la bodeguita sólo para verificar que las empanadas no habían aún salido (¡qué barbaridad!, qué tendrá que hacer la programación de sus hornos con mi hambre, digo). Vi de comprarme dos cachitos rellenos con manjar (que, dicho sea de paso, en Colombia saben llamar arequipe, en alusión directa a que originalmente las vacas arequipeñas proveían el dulce hasta esas latitudes) y una Inca Diet más, pagando y enfilando de regreso para la oficina, meneando mi bolsita de papel de color ocre (ésas que les ponen a los chiquillos como lonchera en todas las películas americanas). Llegando a la esquina que hacen Alcanfores y Diego Ferré, frente al local de la productora de televisión que hace los programas de Plus TV, Canal 6, veo que hay una dama de muy buen ver tratando de convencer al guachimán de no sé qué huevada, con ademanes bastante amplios y una voz algo elevadita. Y cuando miro con más detenimiento: innegable, era ella. Cruzo la calle y desde mitad de la calzada le grito: ¡Kareen!. En effet, se trataba la même Kareen Spano herself, bella actriz, dramaturga y narradora, entrañable amiga del trío de Hijos Negados desde la época en que asistía al Taller de la UCSur invariablemente acompañada de su poodle.

Y ella que no lo podía creer (acababa de saludar a una chiquilla bien zica que justo también llegaba). ¡Carlos!, me dijo, ¡amor de mi vida, cariño de otra! (esto en realidad no me lo dijo, pero en su voz hubiera quedado de puta madre, a decir verdad), ¿qué ha sido de tu vida? -y se corrigió, un poco como para no singularizarme y tenernos identificados como al trío de gemelos que debemos ser aún en su cabeza, acaso como los Hermanos Matz-O'Reilly, triples siameses de una viejísima y sesentera serie de dibujos animados de DePatie-Freleng en el que también salía un antihéroe llamado Super Boing, que volaba sobre una guitarra eléctrica y que... creo ya me estoy desviando, para variar- ¿Qué ha sido de sus vidas?, ¿llegaron a hablar con Eslava para armar un Taller de Narrativa?, ¿qué se cuentan? y se arrancó con un brevísimo pero encantador speech, muy ojiceleste y muy suyo, mientras terminaba de darme un riquísimo abrazo que vino añadido de un delicioso profumo di donna bien Armani Pour Elle -o sea, como de hembrita recién acabada de alistar-: Se me borró el disco duro, hermano, !qué manera de haber salido de circulación! (añádase sonrisa radiante aquí) y acabó con un ¡Qué vaina es esto de estar en tantas otras cosas!, ¡no sabes!. Y mientras yo balbuceaba, todavía atarantado por tan genuina y cálida expresión de cariño (misma de la que, como ven, no me guardo palabra y hago extensivo a los lectores en todo su tenebroso esplendor, como cantaría Gal Costa) que nosotros aún escribimos (cosa que dije por Augusto y Hernán y no tanto por mí), que nosotros seguimos reuniéndonos en mi oficina, que justamente es la casa amarillita de la esquina de allá (brazo levantado en inútil esfuerzo por indicarle la dirección), ella se puso más sonriente y más coloradita, y levantando a su vez su brazo en escuadra a la altura de los ojos y con el índice hacia abajo me dijo Mira esto... Yo: Wow! ¿Qué te pasó, oye?. Y atacada de la risa, me dice: ¡Me picó una abeja!, ¿que no ves?. Y al seguir con la mirada la dirección de su índice, bajo la blusa larga, violácea-gris y sin mangas que estaba usando, vi la hermosa redondez de su vientre preñado. Seis meses, me dijo, sin dejar de reír. Enseguida, casi como despidiéndose mientras caminaba hacia la puerta que ya le abrían dijo, haciendo un generoso bye-bye con la mano, Mira, ahí está David, en el carro. Volteé para conocer al garrido y seguramente dichoso hombre que había sembrado con su estirpe el amable útero de Kareen y éste me saludó desde el Volkswagen año '75 cuadrado sobre Alcanfores (con toda seguridad, había visto toda la escena): lo vi con las barbas mojadas (me gustaría pensar que de celos) y, en postura algo incómoda porque había puesto los pies sobre el asiento del conductor y tenía aún las manos puestas sobre el timón.

Sentí que la escena se iba deshaciendo en un inacabable ralenti, que Kareen entraba al estudio de producción mientras yo aún con mi Inca abultándome el bolsillo (y la bolsita de papel ocre en pleno bamboleo), con el shock de tan inesperada como cálida escena cuando pensé que debería saludar, a mi turno, a este singular y portentoso David.

Levanté una mano y la waveé dos veces, al más puro estilo Forrest Gump. Eso debió ponerlo feliz pues, enseguida, cariñoso, David me devolvió el saludo moviendo febrilmente la colita y sacándome la lengua desde su seguramente olorosa, plena y muy poodle perritud.

Arf, arf forever.

12 abril, 2006

Idas & Vueltas De Major Tom


(Porque lo mejor de todo es enterarse. No importa qué tan tarde, lo bueno es enterarse)

En el álbum 'Scary Monsters', editado por RCA en 1980, David Bowie lanzó al aire lo que devino en ser una de sus creaciones más relevantes: 'Ashes To Ahes', en donde torna a mencionar a un personaje de su creación llamado Major Tom, cuya historia espacial había comenzado ocho años antes en el álbum 'Space Oddity' (placa lanzada originalmente en 1972 como 'Man Of Words / Man Of Music'), que es donde Bowie habla acerca de Tom, un astronauta cuya misión a la luna resulta finalmente fallida. En un tono bastante menos esperanzador que lo planteado por Elton John con su 'Rocket Man' (editado el mismo año, lo cual no deja de ser una más que curiosa coincidencia), Bowie pone a Major Tom en terrible trance cuando dice:

Here am I floating round my tin can
Far above the moon
Planet earth is blue
And there's nothing I can do.
Ground control to Major Tom:
Your circuit's dead, there's something wrong.
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?...

En 'Ashes To Ashes' -tema poderoso y muy consistente- Bowie retoma el personaje de un modo bastante más oscuro, tal vez como queriendo dejar evidencia de su propio y desatroso paso por la cocaína. En propias palabras, dice que Tom is hitting al all-time low:

I've heard a rumour from Ground Control
(Oh no, don't say it's true!)
They got a message from the Action Man
"I'm happy, hope you're happy too.
I've loved all I've needed to love
Sordid details following."
(...)
Want an axe to break the ice,
Wanna come down right now.
Ashes to ashes, funk to funky
We know Major Tom's a junkie
Strung out in heaven's high
Hitting an all-time low...

Y Bowie ahí nomás lo dejó. Sin embargo, para fortuna de Major Tom, en 1983 el alemán Peter Schilling recrea el personaje de forma más esperanzadora en una versión bastante techno (y, por qué no, bastante más mala). Parte de sus muy conocidos y discotequeros lyrics son:

Across the stratosphere
A final message
"Give my wife my love"
Then nothing more
Far beneath the ship
The world is mourning
They don't realize he's alive
No one understands
But Major Tom sees
Now the life commands.
"This is my home,
I'm coming home"...

Como fuere, al final, fue un happy ending. Tom is coming home, at last. Por ello, es probable que, junto a Armstrong y a Buzz Aldrin, Major Tom esté todavía deambulando por ahí como ex astronauta, dando conferencias y todo eso. En todo caso, me gustaría pensar que se parece mas bien al que Nicholson encarnó como Garrett Breedlove en 'Terms Of Endearment', de 1983... Al menos, por pinta de ex junkie, Nicholson no se queda.

Por cierto, dicen (dicen) que Luis Alberto Spinetta se inspiró en este personaje para su 'Capitán Beto', cambiando la nave espacial por un bus escolar. Por ahí debo tener la canción y prometo poner atención a la letra, a ver si se descubre alguna coincidencia.

Otrosí: Aparte de 'Pedro Navaja', del cual Blades hizo una secuela, no recuerdo otro u otros personajes que se citen de cuando en cuando en canciones a través del tiempo. Si alguno de los lectores conoce algún otro caso, sería deseable que lo compartieran, así nos enteramos (más vale tarde que nunca, como digo al comienzo).
Otro otrosí: Para los más curiosos, la imagen que encabeza este post corresponde al 'Astronauta Maya', ilustración que vi por primera vez mencionada en la inquietante película 'Recuerdos Del Futuro', basada en la obra de Erich von Dänniken. Es una escultura en bajo relieve en un templo en Palenque, México, que muestra lo que parece ser un astronauta instalado en su cabina de mando... sólo que es de aproximadamente el siglo XII, D.C.

07 abril, 2006

Le Voyage Autour Du Monde D'Un Tournesol Dans Sa Fleur

Calle de la Cajita de Música, Tabio, Cundinamarca, Colombia

Con el respeto que me merecen los incontables lectores de esta sección de complacencias literario musicales (con perdón del paréntesis, digo incontables en razón de que serán dos o tres, y están muy bien ocultos los condena'os), quiero permitirme incontables palabras (con esto digo, dos o tres) de agradecimiento muy especial a:

La artesana de los ojos negros, amiga genial e incondicional parcera, por las enormes charlas, las caminatas lluviosas en veredas de todos los tipos, el inacabable café y por todos los bombones que, desde toda distancia, ayudé a engullir y bautizar.
A mi amhijo, por permitirme siete días ser su pamigo, usar la parte de arriba del camarote y consentirme moverle las figuras de la puerta del refrigerador.
A monsieur Le Capitaine, por los glosarios y los cuentos, más de tres cigarros, todas esas historias del valle y el Juanpi-sitting.
Al bluesman de los yogas y los antibióticos, por enseñar que el couscous es mucho más que una llana sémola, por las peroratas explicativas, las crêpes y el jugo de uchuva.
A Carambola, por el eco de Adriana Varela rebotando exactamente como lo haría en un conventillo, allá.
A la Calle de La Cajita de Música, por esperarme tendida, como si tal.
A La Esquina, por la comida y el vino de casa que no tuve en suerte, esta vez, recibir.
A las ausencias, las viejas y las nuevas. A las amables presencias, siempre ahí.
Al teatro y a todas sus letras, por la oportunidad de volver a deletrearlas.
Y a Bogotá, el TransMilenio y sus taxis, por tener las calles alineadas de modo que desde donde uno quiera, siempre pueda llegar hasta Tabio, Cundinamarca, allá, en la Gran Colombia.
Y a Alfredo Bryce, por la brillantez de decir que uno no vuelve a las ciudades, sino a los amigos.
[Al 6.Abr.06, nomás acabando de llegar]