20 setiembre, 2008

Las Mil Razones Por Las Que No Me Gusta Que Me Digan También Davicito (Hoja Del Diario de David Peña Unzátegui, Davicito Jr., 1973)

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(Setiembre 1973, fragmento)
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La razón es que odio a mi padre. Si bien cuando yo era chico me gustaba subirme a esa Harley en la que -me contaba- había recorrido los cuarenta y ocho Estados continentales de U.S.A., cada que se larga a hablar de la gallada con que realizó viaje tan macanudo, se pone bien heavy cuando dice que que un poco más y fue lo más despiporre que le pudo pasar en la vida. Ahí es cuando me entran las ganas de decirle “Viejo… Tú y yo no nos comprenderemos jamás…”.
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Me explico. No es que realmente lo odie, ¿manyas?, lo que pasa es que muchas veces no entiendo lo que me quiere decir y debo hacer un cansador esfuerzo de irlo traduciendo palabra a palabra. O sea, cuando me dice “Davicito, ¿hoy saldrás con el lomo que es la vecinita?” le tengo que explicar que eso está out, que ya no se dice lomo, que ahora se dice gila, y que no iré a ninguna jarana de rompe y raja (en la que seguramente se tocarían guarachas, mambos y boleros) sino que vamos a un tonazo en Maranga con los propios Traffic Sound. “Viejo” –le digo- “En tus épocas las mujeres eran ricotonas y estaban de mamey, pero ahora ya no. Ahora son simplemente ricas. Los patas ya no se trompean, ni se dicen zamba canuta ni se sacan la ñoña: ahora se mechan, se putean y se sacan la cónchesumadre.” Él pone los ojos raros, como quien siente que la juventud se le aleja (él, que fue uno de los primeros en usar blue jeans acá), como añorando el calor de las reuniones con sus causas (“¡Patas, viejo, patas!”). “¡Ésas son cosas de faites, Davicito! Ten precaución”-me dice- “¡Si no chineas bien, te pueden hacer el ocho y ahí sí, la leva!”. ¡Como si yo no luqueara que me quieren atrasar y se arme la cagada!. “Puchi cana, Davicito, tú procura ubicarte donde haya gente gagá, en lo posible”. Ya no le puedo explicar, por farragoso, que ya no hay gente gagá, que se extinguieron casi todos después del golpe de los cachacos, que les que a muchos les quitaron todo y que… ¡ufff!, ya me agité.
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Pero, viejo, ¿por qué no nos entendemos, carajo?. ¿Acaso no sospechas que cada vez que me dices “¡Agarra esa flor!” yo pienso, “¡Puña lada!, el viejo empezó de nuevo con sus artistadeces”, y miro el segundero del Altimatic para ver cuánto te vas a demorar en añadir que en tus tiempos (¡brrr!) era morrocotudo fastidiar a los polis que te querían meter en chirona, mientras te rapaban las casposas a ti y a tu amigo el Efra, que a pesar de que era un coco le gustaba meter chacota hasta que pedías chepa de tanto reír (“¡Bien cicuta era!”, añades siempre). Viejo, viejo, viejo…: si quieres que te entienda dime que los tombos te iban a meter a la cana, mientras les dejaban las chimbas a coco a ti y al gordazo del tío Efraín, que aunque era un capazote, metía un chongo que te hacía ver a pichirro de la risa (“¡Era un chucha!”, dime, por si en una de ésas te entiendo). ¡Y a ver si de una vez tu charcheroso razonamiento (tu chambría entender) aprende que ya no se dice hojita de té a los cabros, que la pichicata ahora es macoña, que las medias libras ya no existen (mucho menos los solifacios), y que ya no se piden pitillos, sino fayos! Ay, viejo, viejo, últimamente ya me estás llegando…
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Por hoy lo dejo ahí. Voy a sacar la Bultaco del garaje para irme al entrenamiento en el Zen Bu Kan; de ahí –quién sabe- me doy una vueltita por el Dávory de San Isidro y después a rutear por el final de Larco, a ver si a lo mejor me levanto una ruquita como la de la vez pasada (pelanduzca, viejo, ya sé que se dice pelanduzca). Ahí te paso el yara si es que han llegado más jeans en la tienda Lorenzo & Pepita. Fíjate... ¡los jeans! al menos, en algo sí coincidimos.
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10 setiembre, 2008

Hi-Q (Facebook De Poesía & Ciencia)


[El dadaísmo miraba el mundo con cierta ironía. En tal sentido, me suscribo dadaísta (¡chúpate ésa, Man Ray!)].
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Ahora que se acerca el fin del mundo (en nuestra cama habitual en una noche de lluvia) con esto de la pruebas con partículas subatómicas con el Acelerador Hadron, y la humanidad entera a punto de encogerse los hombros con la mano puesta sobre la boca abierta como diciendo '¡Ups!', siempre hay espacio para regar con la frescura del haiku estos últimos días de Pompeya (¡Pompeye el marino soy, puuu, puuuuu!)
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En esta ocasión -en calidad de primicia y con traducción simultánea- El Otro Metrónomo se enorgullece en presentar (In this occasion, The Other Metronomer proudly presents...) las expresivas muestras de haiku (...the wise and expressive samples of haiku poetry) que engalanan las puertas de los servicios higiénicos del campus (...that illuminate the campus bathroom doors) en la Facultad de Física de la Universidad de Hagward (...at Hagward College Physics Faculty), inscritos ahi por (...written there by) algunos de sus más pícaros estudiantes (...some of their most stupid, criminal and motherfucker students!).
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El estilo, drásticamente apegado a la sólida formación matemática, revela también la genuina preocupación por el progreso del experimento en ciernes y seguramente merecerá el encendido elogio de la crítica especializada. Se recomienda leer con detenimiento este trascendental aporte.
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Frontera Franco Suiza
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Infinito hecho en queso
Munchkins de gruyère
Rellenándolo todo
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.....Erótica
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.....Halle, Bartola, Payandé
.....Aretha, Tait y Mamainé
.....Universo feliz de agujeros negros
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Fractal (Física II)
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Rictus que eructa Fructus
Brutus, ¿cactas?
Manan cactus
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.....Freddy Mercury
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.....Dios ha muerto
.....Cabalgando un micrófono
.....Trav'lling at the speed of light...
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Pequeña Delicia De La Vida Conyugal
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Camisa de lunes,
Un ojal desdentado y esposa atenta
Pegando un protón
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.....Vertedervm
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.....Moebius ebrivs
.....Caiendvm de redvndantem cvlvm
.....Epi orificivm negrvm
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Reloj Suizo ('Yo No Fui' o Égloga A Bart Simpson)
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Al paso de Longines,
Dulce, el mundo hace Swatch
Envuelto en oscura Omega
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01 setiembre, 2008

Domingo En La Noche (Epilogue)

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"Los Invasores… seres de un planeta que se extingue. Destino: la Tierra. Propósito: adueñarse de ella. David Vincent los ha visto. Para él, todo empezó con un camino solitario, buscando un atajo que nunca encontró... Empezó con un merendero cerrado y abandonado, con un hombre tan fatigado que no podía seguir el viaje. Empezó con la llegada de una nave de otra galaxia. Ahora, David Vincent sabe que los Invasores han llegado, que se han adaptado al aspecto humano. De alguna forma, debe convencer a un mundo incrédulo que la pesadilla ha comenzado…"
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30 agosto, 2008

Filosofía Barata & Zapatos de Fútbol


Yo contaba con ocho la tarde en que El Doctor nos dijo a Alfredo, a Chicho y a mí su consabido “¡Ya!, ¡suban al carro!” (cuando esto ocurría, por regla general era después de que nos hubiera dicho en inglés “Do you want to go to get something to eat?”, frase cuya pronunciación sólo era comparable con el perfecto “Put it off!” de cuando pedía apagar la luz). Eran las vacaciones que cerraban 1969 (¡tremendo año de alunizajes, clasificaciones y Modugnos!), pues me acuerdo que ya hacía calor y vestíamos pantalones cortos. El Doctor enfiló el Odsmobile desde Acequia Grande hacia la Av. Fátima, subió por Ayacucho, volteó en Chavín y tomó a calle Junín de bajada, justo hasta la esquina de la calle Ica, al edificio del japonés Osaki. Nos dijo “Llegamos, ¡bajen!”.
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Por harto conversadas, no abundaré en las causas que motivaban nuestra emoción por el fútbol, pero a esas alturas de la niñez era vital que uno hubiera tomado partido por algún equipo de la profesional. Hacía poco más de un año, mi madre nos había comprado unas tazas plásticas para poder identificar el menaje del creciente enjambre de sus hijos (en esa época ya éramos seisitos, tres varones in a row). A Alfredo le tocó una taza que tenía impresa la imagen del equipo de la “U” y la de Chicho, del Cristal. No me explayo sobre la que me tocó a mí porque sería motivo de justificado escarnio público. Sobre esto baste decir que la camiseta del equipo era listada y blanquiazul, sino con el que tuve que convivir hasta poder salir del clóset futbolero a fin de aclarar, urbi et orbi, que de ninguna manera podía ser hincha de un equipo con aspiraciones tan miserables que para sostener su precaria devoción llama a sus pares íntimos, y que según mi madre -pobrecita ella- me había tocado en suerte hinchar (creo que ya conté acerca de la enorme proximidad de ella con este deporte con la anécdota de cuando con El Doctor fueron a Río y conocieron el Maracaná, una tarde en que jugaba Pelé: “Qué bonito estadio, ¡hasta grass tiene!”, dijo mi mamá añadiendo acto seguido al ver el listado de los jugadores y sus números, “Huy, nos fregamos, ¡10!, ¡Pelé recién juega al final!”). Por sólo una semana aguanté tamaño baldón hasta que mi abuela –chiclayana como mi madre- acudió en mi ayuda sugiriéndome que podía ser hincha del hazañudo Aurich de Goyzueta, Próspero Merino, Schwagger y Carbonell; acepté, aclarando que fue una salida táctica y de no hard feelings para con mi madre, permitiéndome desembarazarme de tan patético como victoriano destino (credo quia absurdum: ¡victoriano!). Finalmente, como se publica en todas mis biografías, soy hincha del mejor equipo del mundo, cuyo nombre me guardaré de decir en honor a Lolo, al Chumpi, al Chemo y al Puma, gloriosos jugadores que lucieron su enseña. Pero más, Alfredo y yo éramos entusiastas seguidores de “Pregón Deportivo” [“Un canto de amistá, de buena vecindá, unidos nos tendrá eternamente…”] programa radial conducido por Óscar Artacho, quien –siguiendo el precepto britanófilo de los argentinos de la época que escondían bajo la alfombra del inglés futbolero raíces incuestionablemente ítalas- narraba todavía con vocablos dignos de los partidos inaugurales del Lima Cricket & Football Association allá por mil novecientos: insider (dicho insáider), forward (fógüar), half (jalf), goalkeeper (golquíper), throwing (fragüin), out (áus), free kick (friquí, del que alguna vez ya hablé) y hasta goal kick (golquí). [¡Corner decimos hasta hoy, así que no jodas, Goldo!].
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Pero volviendo al punto... Si bien aquella tarde en que salimos con El Doctor, éste no nos había dicho donde íbamos de modo que el detenernos ante la tienda de deportes nos hizo soslayar por dónde venía el asunto. Osaki –entonces en sus late twenties- era un hombre que atendía una pulcrísima tienda junto a su madre, una señora japonesa de pelo cano que vestía algo así como kimonos lustrosos. Nosotros íbamos regularmente a comprar ahí pelotas de pimpón y, al menos a mí, las amplias vitrinas de vidrio y aluminio en las que Osaki mostraba su mercadería siempre me había parecido una versión más ordenada y progresista que su contraparte, la tradicional “Casa Cuba” de la calle Santo Domingo, cubículo de pocos metros cuadrados que rápidamente saturaban dos enormes mostradores de madera. Cuando uno es niño, dicho sea de paso, no se fija en nimiedades tales como aquello de que vender una sola línea de productos puede o no ser rentable: desde que la “Casa Cuba” empezó a vender faldas de uniforme, escudos y galoneras, perdió su aura de almacén deportivo para volverse una especie de bazar informe, en donde mercaderías muy dispares y de calidad irregular convivían al lado de las selectas confecciones de Olímpico. “Doctor… -dijo Osaki a modo de saludo- ¿en qué lo puedo atender?”. “Aquí, quiero comprar chimpunes para los chicos, ¿tendrás como de sus tallas?”. Volteamos a mirarnos con los ojos enormemente abiertos, ¡nos iban a comprar chimpunes!
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En los presentes y sintéticos tiempos de Adidas Predator y Nike 90 (¡hasta tienen nombre!), los zapatos de fútbol de esa época resultarían reliquias. Los que nos compraron esa vez cumplían seguramente con los estándares aceptados para el Mundial de 1930: capellada negra -de rigor- y hasta la altura del talón (propiamente, botines), pasadores blancos y tan largos que pudieran atarse dando dos vueltas sobre el empeine y bajo el arco antes de armar el nudo, y seis cocos de madera sujetos con clavos, alineados en la suela por pares, dos filas adelante y una atrás. Osaki salió de la trastienda con tres cajas de color beige, de las cuales empezó a sacar los chimpunes. “¡Pruébenselos!”, nos dijo El Doctor. No había emoción comparable para un niño de esa edad y época como calzarse un par de chimpunes, amarrárselos fuertemente, ponerse de pie y sentir bajo los pies el cric cric cric de los cocos al caminar sobre el cemento. “¡Cuidado y se resbalan!”, advitió el Doctor. “¡A la chacra, a la chacra!, ¡vamos a la chacra a jugar!”, dijimos entusiasmados, saltando a su alrededor. “A la chacra. ¡Ya!, ¡vamos a la chacra!”. "¡Yeeeee!", dijimos Alfredo y yo, mientras recogíamos a Chirrín que, efectivamente, se había resbalado.
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De esa tarde, la primera vez en que jugué fútbol con chimpunes en la canchita que El Doctor había mandado a hacer en el rectángulo al lado de donde hoy está la piscina, añadiendo arcos hechos con listones de madera azul, me acuerdo solamente de la enorme cantidad de tierra que se me metió los zapatos nuevecitos y del enorme esfuerzo que es jugar sobre tierra prácticamente recién arada. Debo admitir que desde entonces “Gramajo” (Alfredo) tenía sus artes y Chirrín, enanito-que-se-le-cae-el-pantaloncito, demostraba un endiablado dribling (¡gracias otra vez, Artacho!), el mismo que lo caracterizó hasta sus días universitarios en la U.A.G. (o sea, por lo que le duró ser el muy cague de risa Chirrín que luego dio paso al lacónico doctor en que lo han convertido los años y el golpazo en la cabeza que se dio por saltar con sus chimpunes recién comprados). Yo no jugaba ni bolitas, razón por la que años después hube de camuflar tal impericia mediante el sabido ardid de meterme en el arco. Como fuere, la canchita de la chacra fue escenario de borrones, tiros al arco y pichangas hasta que nos mudamos a la casa de madera y al Doctor se le ocurrió construir una cancha de cemento, la cual está ahí hasta hoy como mudo testigo y lugar común (lugar común, porque en Chincha el que menos tiene una canchita de cemento en su casa), y esos primeros chimpunes ya habían cumplido una larga serie de campañas futboleras. Algunos años después, cuando vinimos a estudiar a Lima, los chicos del colegio usaban Adidas con suela y toperoles de plástico que sus padres se apresuraban a encargar de Argentina y, aquellos menos afortunados, habían de agenciarse los Merkur o más fallutes Bata Tigre. Hoy, en las esporádicas noches en las que acudo a jugar con la gente de la oficina a la cancha de grass sintético de Deporcentro, me veo en la necesidad de calzar esa especie de zapatillas plasticonas de enclenques y tímidos toperolcitos que hace rato dejaron de ser chimpunes. Ni siquiera cric cric cric hacen, caracho… ¡Si hubiera sabido cuánto iban a significar, vistos a la distancia, esos primeros chimpunes, estoy seguro que aún estarían en mi armario, esperando la oportunidad de saltar a la cancha a pegar pelotazos for good!
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[Hace un rato dejé de escribir porque me llamaban a almorzar un rico sancochado, con caldito, coles y salsa huancaína más. A mitad de comida Santiago me preguntó “Y, papá… ¿estás escribiendo para tu blog?”. “Ah, sí… -le dije- Estoy escribiendo algo acerca del día en que mi papá me compró mi primer par de chimpunes”. “¿Y eso cómo fue?”. Entonces le dije “¡Ah! ¡eso fue tal y como te pasó el día en que contigo fuimos a comprar tu Nintendo Wii!”. Abrió los ojos de modo descomunal y me dijo, emocionadísimo y dejando caer su choclo, “¡Asu!, ¿tanto así…?”. “Sí, compadre. Como cuando te compré ese Nintendo Wii…”. Y ahora me voy, porque debo llamar al Doctor por teléfono para contarle que creo que nunca le agradecí debidamente que esa tarde nos llevara a la tienda de Osaki, en la esquina de Junín con la calle Ica. No vaya a ser que, con el tiempo, Santiago se vaya a olvidar de hacer lo mismo…]
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22 agosto, 2008

Poesía Destilada

Siempre atentos a la difusión de la poesía universal, extraemos la siguiente selección de la página de Haiku del Instituto de Lenguas de Osetia del Sur. Reconocemos algunas imperfecciones en lo que fue una morosa traducción (las más visibles las hemos marcado con signos de interrogación), dado el sucesivo tránsito del oseto al ucraniano, de éste al ruso, del ruso al alemán y desde éste -a su vez- al castellano. No obstante ello, el portentoso espíritu poético y la inusual fuerza creativa de los aprovechados alumnos de dicha escuela, no se disipan en modo alguno. Para muestra, los siguientes garabatos.
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Julbo (?)
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Judío amateur
Inerte arquero
Pichanga: tré’ golem
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..........Infancia
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..........Pichi poto pichi
..........Del dos, del uno
..........Caca pedo pedo
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Tecnología
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Piedra, papel
Punzante tijera
¡A la seca!
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..........Lo Oscuro
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..........Rizos tendidos
..........Axila densa
..........Arrima el zambo
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Olimpicuster (?)
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Media luca
China impaga
Carrera sin fin
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..........Rachi (?)
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..........Caliente tripa
..........Papa y ají
..........Bailan sobre el fierro
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Nostalgique (en francés en el original)
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Tic tac tac tac
Latidos marcados
Por otro metrónomo
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13 agosto, 2008

A Pedido De La Otra Mitad De La Hinchada: Más Voley Playa O Taco De Ojo (Tuerto), Que Le Dicen En México

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"¡Oy, cojulo, así se lompe la led...!".
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"Te quiero yo, y tú a mí,
Somos una familia feliz..."
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"¡Chiiiicas, palmadas... ssssao!".
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"¡Oy... No me la mandes asíiiii...!".
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"¡Híiiiijole...!
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"Douh...!"

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(Yapa del post anterior)

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10 agosto, 2008

Espíritu Goldímpico (A Pedido Del Público, Pero Sin Cambio De Camisetas)

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"Un poquito de silicona aquí, y otro poquito aquí...".
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"¡Yan, ken...!".
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"¿En cuatro, así?".
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"Sí... Dos chelitas, así como para empezar..."
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"¡Hazle así, pa' que se distraiga...!".
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"Your place, or mine...?".
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"Ay, Goldo, es que ajuuuuusta...".
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06 agosto, 2008

Del Buzón Metronómico & Del Nuevo Merchandising

En días pasados se recibió en el buzón electrónico de esta columna las cartas siguientes:
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"Oiga estimado Metrónomo, ¿dónde anda Usted? Su innumerable y fiel legión de lectores a lo largo y ancho del planeta se encuentra desolada pues ha perdido la luz, a su maestro y guía. Hace más de un mes que no postea nada: ¡nada de nada, ni tan siquiera un refrito!. Oiga Metrónomo: ¡no juegue así con la muchachada que todos los dias prende la computadora y de inmediato busca un nuevo post! ¡Más que sea póngase una calata...!" (f) Kal GolDo (cinematográfico y pensado seudónimo que revela afición por Superniña & Las Tolacas de Krypton)
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"¡Joder, Metrónomo! ¿Dónde te has metido? Ya ni se te huelen los cuezcos por esta orilla del Ebro. Qué más de un mé' que ni el piojo asomas, macho. A ver si al menos pones la foto de la Letizia en cueros, bien editadita con Fotoshó' pa' que no te cierren la tienda como a la revista aquella que se le ocurrió ponerla en portada como abejita follando. ¡Jolines!, haz pronto un giro de trecientosesenta grado' y buelve (sic, sic)..." (f) Nolo, Ma-Nolo (seudónimo extraido como de film de espionaje como en Bond, James Bond)
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"Otro lunes sin ti, Metrónomo. A falta de más posts te leo y te releo. ¡Wow!. Sé que hay verdadera comunión entre tu alma y la mía. Desde que no posteas he tenido largas charlas con Dios acerca de mi vida y mi razón de ser y la pregunta crucial fue: 'Bueno, ¿y por qué esta devoción absoluta? ¿ah?'. Pero Dios parece que está en otra y aún no me responde... Anda, no seas así, Metrónomo, ¡escribe, pues!" (f) Tu Emita Nitoco (ingenioso, emo y anagramático seudónimo que aún no se logra descifrar)
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"¡Menuda sorpresa me llevo al no encontrar novación de tus chispeantes artículos, Metrónomo! Tu pulqúerrima y vigorosa prosa hace mal en quedarse en el tintero, ¡despójate de antropomorfismos literescos, caray! Honra tu seudónimo: pauta la cadencia y date el más adecuado ritmo. ¡Haz click ya, Metrónomo!" (f) Wanka Zandrox (se sospecha de profícuo vate huanca aficionado a los magazines televisivos)
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En efecto, El Metrónomo ha estado de mes domingático (sabido es que los sabáticos se quedan chicotes) y no ha posteado nada, ni siquiera un refrito. Lo cierto es que El Metrónomo ha estado desarrollando en las semanas recientes una oportunidad alternativa de negocios, cual es la venta de memorabilia a través de sitios de internet (Í-Beis, DeRecontraRemate y ColabóramePe, entre otros). Como quiera que ello implica que El Metrónomo se encuentre en estos días en train de produire el primer infomercial destinado a la promoción de productos de su propio merchandising, gestión que le priva el otorgarse el tiempo que merece la incontable piara de lectores que por vía electrónica han solicitado su más pronto come back, a modo de gratitud a partir de la fecha se les hará llegar el Metronomer Coffee Mugger, ingenioso receptáculo elaborado de la más fina cerámica aporcelanada, hecha con las mejores arcillas del lago Tiberíades y pintada a mano con selectos barnices de Catalunya. ¡No más chorreadas de helado!, ¡no más quemarse las manos sosteniendo infusiones hirvientes! El Metrónomo Coffee Mugger es el artefacto ideal para la oficina, la casa y el automóvil y por si ello fuera poco, ¡viene con una foto del Metrónomo a todo color! Pida su Metrónomo Coffee Mugger a los teléfonos que salen en pantalla. Pregunte a su operadora cómo puede pagar en su moneda local. ¡Llame ahora, llame ya...!
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[ElMetrónomoesunamarcaregistradadeTheMetronomerMerchandising&RetailingdeMinnesotaEstaofertanoesválidaparaCubaAfganistánotodootropáisquehayarechazadolainvasiónaIrakSagradoCorazóndeJesúsgraciasporelmilagroconcedidoNoestáalaventaentiendasminoristasSuusoprolongadopuedeproducirdependenciamareosyganasdetejerdeproducirsesensaciónincómodapruritooenrojecimientodescontinúesuusodeinmediatoycontacteasuginecólogodeconfianzaElMetronomerCoffeeMugerestádisponibleenverdeazulyrojocualquierotrocolorsírvasepreguntarElMetronomerCoffeeMuggernoesaptoparaserusadoenhornosdemicrowavesnidenewwaveAmpliacionesdelafotodeElMetrónomosevendenporseparadoarazóndeunsollaunidadUnavezsalidalamercaderíanohaylugarareclamoHoynosefíamañanasíBateríasnoincluidasPordisposicióncomunitariaenGaliciaelMetronomerCoffeeMuggersedenominaráTazaPalCaféLaempresasereservaelderechodeadmisiónLeerletraschiquitaspuedesermaloparalasvistasElvisviveNacalapirinacaElqueleaestoesuncretinoMásinformaciónenwwwtheMetronomerFanClubcomAlgunascondicionesaplican]

04 julio, 2008

1972

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(Estoy seguro que con este recuerdazo lo hiperpelo al Papi)
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De las transmisiones de basketball allá a inicios de los setenta, rescato aquellas que realizaba Canal 4 con las campañas de los Cougars de la Universidad Brigham Young, Utah. De una extraordinaria camada de jugadores, acaso el más destacado -lo que ha hecho su nombre perdurar todos estos treinta y tantos años- era Krešimir Ćosić o, como diría el Dr. G., "Crésmir Chósics del equipo de los Cúgars de la Universidad de Brigammián". De acuerdo con Wikipedia, Ćosić nació en Zagreb, Croacia en 1948, de modo que cuando se efectuaban las transmisiones (1971 / 1972) sería un veinteañero. Lo que nunca supimos (o seguramente dejamos pasar) fue que Ćosić estuvo presente en cuatro Juegos Olímpicos (México 1968, Munich 1972, Montréal 1976 y Moscú 1980, cita en la que Yugoslavia se alzó con el oro) y que, al abandonar la práctica activa y tras una exitosa carrera de entrenador, trabajó en los Estados Unidos como agregado en la embajada yugoslava. Ćosić murió de linfoma a la tierna edad de cuarenta y siete años, en 1995.
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Hubiera sido bacán poder contactarlo ahora, digo, y tal vez contarle que tras cada transmisión, íbamos corriendo Alfredo, Chirrín, Mario, Miguelón y yo al Campo de la Policía o a una de las canchas del Pardo a echarnos unas canastas emulando al espigado Ćosić en un veintiuno (el nombre del juego se me ha escapado de la memoria) o en un ardoroso reloj.
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Por cierto, no dejo pasar a su compañero de equipo, el finlandés Kalevi Sarkalahti, quien con sus 2.01 m brilló, literalmente, en los Phoenix Suns.
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¡Qué tiempos, sobrino!
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29 junio, 2008

¡Tremendos Copionazos!

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De la página electrónica de "El Comercio", hoy 29 de Junio de 2008, con el detalle ampliado aquí abajo:
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Está bien que (1) la fama de mi cumpa haya traspasado fronteras, arribando hasta los propios confines del Yukon, mismo Sargento Preston, o que (2) "El Comercio" ande tan caín de titulares que ya no sepa qué copiar, pero esto de hurtarse el apodo acuñado por Jomiviur y endosárselo a un futbolista ya pasa de castaño oscuro.
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¡Me voy a quejar con el Pen Club, canejo!
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26 junio, 2008

Incunable

Y probablemente así quede, incunable y perdida, por toda la eternidad.
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Me refiero a una foto, singularísima, que estaba colgada en uno de los costados del kiosco de lustrar zapatos instalado al lado de lo que alguna vez fue el billar "Mundial", en la esquina de Grau y Santo Domingo, haciendo esquina con la Plaza de Armas.
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El encargado del kiosco -apodado "Vapor", un hombre con las orejas hechas coliflor por un lejano pasado boxeril- se ufabana precisamente de que esa foto había sido tomada junto a su lugar de trabajo no hacía muchos años (y hablo de esto, que presencié ese documento histórico chinchano hace casi veinte): a la izquierda, Paco Mármol, con sus inigualables tirantes, al centro con su eterna, enigmática sonrisa (piadosamente comprensiva con este mundo tan ingrato y tan lleno de vicisitudes) Espantalavirgen; a la derecha, con sus ojos de eterno niño, Calolo. ¡Ahhh...! ¡cuánto diera por poder escanear esa foto para la posteridad...!
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Esta noche me he acordado de ello al proponerme recordar algunas curiosidades del bestiario chinchano del que siempre conversábamos con Papi & El Goldo. En homenaje, un vano intento de replicar tal memoria con el feble apoyo de Google, Flicker y Matt Gröening.
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14 junio, 2008

It's Father's Day!

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Just sit down, take it slowly.
You're still young, that's your fault,
There's so much you have to go through.
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¡Feliz Día, Old Timer!
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-Santiago & El Doc, hace poquito-

10 junio, 2008

De "El Comerzio"


El decano de la prenza nazional, en zu verzión electrónica, ha incurrido en un zezeozo gazapo el día de hoy. ¡Horror! A ezte pazo, la población no crezerá a ritmo de uno punto zeiz por ziento, zino que dependerá de cómo ze dezenvuelva el mercado internazional de porzelana o de loza.

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07 junio, 2008

¡Para Sacarse El Pañuelo!

Tengo un amigo que no vive ya por estos lares que disfruta muchísimo del caviar, especialmente porque son los huevos de centurión.
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Una visitante americana a quienes los familiares políticos -peruanos y cumplidos ellos- llevaron a disfrutar viendo bailes típicos en conocido antro turístico dijo que lo que más le había impresionado era el modo en que los músicos tocaban los cojones.
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Esta mañana oí que a alguien le iban a dar un masaje shitzú.
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(Papancheadas de otro libro, no de aquel en el que se iba anotando aquello de "¡Estás mentirando!", "Veo que has tendado la cama", "¡Te lo impidiré!" y del irreprochable "¡Comáis, comáis que yo ya habéis comido...!")
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16 mayo, 2008

¿Cuánto Dura Un Minuto?

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Para ser más puntual con la pregunta: ¿cuánto dura un minuto con siete segundos?...
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Aproximadamente treinta y ocho años, siete meses y algunos días.
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O viceversa...
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15 mayo, 2008

"Cumbres Nevadas, Ríos, Quebradas..."

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El lector que ponga un tantitttt-to de atención a la foto se dará cuenta de que ilustra al Kilimanjaro, con lo que la mente agilita -malgrado el evidente sobrepeso- asociará con la película de Gregory Peck 'Las Nieves del Kilimanjaro' y de ahí nomás se le ocurrirá por asociación de ideas aquello de 'Tengoelorgúllodeserperuanoysoyfeliz...' hasta llegar a la ex-trofa de 'Cumbresnevaadas, ríosquebradas, esmiPerúuuuuu'.
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(A eso quería llegar, a las cumbres y la cnnnn...)
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Es que quienes viven fuera (83.276% de la miríada de lectores de este blog), o como diría un cariñoso amigo de mi cumpa (que por esas cosas del destino, en el que él cree a veces, cuando se pone romanticón) "Para quienes vivan fuera, un Hospital Tipo IV es..." (¡oñoñoy!) se habrán podido enterar de que en estos precisos días se celebra en Lima la primera de las dos grandes Cumbres internacionales de las que será el Perú anfitrión este año (por favor, lectores peruanos que viven fuera, acá siempre se va a decir 'el Perú' y no 'Perú', que es como a la primera que pueden se mandan a decir, por aquello de la hipercorrección lingüística que les ataca nomás desembarcando en el aeropuerto de Miami, de modo casi tan inmediato como aquello de sustituir nuestro peruanísimo '¿Aló?' por un cabrísimo 'Hello?').
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Precisamente... Como consecuencia de la perpetua exageración (¡carajo!) con la que los Policías de esta parte del camino se toman a pecho la cuestión (más exagerados que el propio Dr. Evil) se ha cerrado el vital zanjón de Javier Prado frente al Museo de la Nación, generando un caos tan descomunal, inédito desde el tiempo en que Moisés dijo 'Síganme los buenos' y los trescientos cuchumil baisanos se le agolparon en la puerta de Memphis (o Tebas, o whatever) con carretillas, bacinicas y suegras más, para ganar el desierto. ¡Horroroso! Resulta, pues, que la cantidad de visitantes es tan grande para estas tres veces maltratada villa que hubo que comprar como doscientos patrulleros nuevos, parchar la mitad de las avenidas (otros tantos descomunales atoros, que comenzaron hace ya semanas). O sea, en castellano, Lima luce ahora más o menos como lucía Florentino Ariza (se ve que es de mis personajes favoritos) cuando sale, ya antañón, a hacer el crucero con su amada Fermina Daza con sus pantalones blancos flamantísimos, sostenidos por una vieja y cuarteada correa de cuero. A más de ello, se ha trancado varias manzanas (no una, varias manzanas) alrededor de algunos hoteles cinco estrellas en previsión de riesgos. Pero bueno... en razón de ello y de que el Gobierno declaró a propósito uno de esos feriados optativos (casi nada funciona, ni bancos, ni muchas tiendas), hoy Lima está casi vacía (vacida o sólida, como diría mi paisano de Grocio Prado) y es un verdadero placer andar en auto por ella.
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Un verdadero placer hasta que ocurre lo siguiente: viene uno andando en su camioneta all-wheel-drive pobre pero honrada (ya tiene sus añitos, pero se procura que siempre esté chillantay) por la descongestionada Avenida Comandante Espinar en sentido oeste / este y en eso que aparecen desde el Óvalo Gutiérrez cinco patrulleros con las luces encendidas y las luminarias en cimbreante rojo y azul haciendo un áua-áua ensordecedor, flanqueadas por dieciocho motos Honda que atraviesan contra el tránsito en dirección a la Subaru (honradísima y gris, insisto) y que le piden que se detenga, con gestos enérgicos e inapelables. Entonces uno dice 'Huy, curuju, ¿qué ha pasado aquí...?, ¿otras Torres Gemelas en ciernes?...' y mientras uno se pone callada y peruanamente de ladito (o sea, como alguna vez dijo El Papi, con esa humildad que encomian los entrenadores de fútbol argentinos que llegan a dirigir equipos de primera: "Me gusta trabajar con peruanos porque son humilditos...") , rauda pasa la comitiva de alguien súper-súper importante.
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(¿Y quién era, Metrónomo?, ¡cuenta 'pe!)
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("A eso voy..." como diría Javier Cáceres)
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En un lustroso Mercedes negro de lunas polarizadas y blindado, andando a ochocientos kilómetros por hora (misma Léidi Di, antes-de) pasaba uno de los dignísimos dignatarios que nos visitan en estos días. A juzgar por las banderitas que adornaban el frontis del Meche, se trataba nada menos que el máximo representante de un país al cual nos unen imperecederos y firmes lazos de amistad, tradición y, en estos globalizados tiempos, una sólida, intensa e insustituible relación comercial. Las banderitas, dicho sea de paso, jamás estuvieron en ninguno de los educativos álbumes 'Países & Banderas del Mundo' de Editorial Navarrete (los cuales llené escrupulosamente con esfuerzo digno de mejor causa) porque el país al que me refiero debe datar apenas de hace unos diez años, cinco más de lo que le tomó ser admitido como vagón de cola de la OTAN y miembro pleno (plenamente misio) de la Unión Europea. Se trata de ese país, tan gravitante sobre nuestro cotidiano quehacer y, sobre todo, para nuestro futuro indoamericano y ya no tan tercermundista, llamado Eslovenia. (No es milonga: ¡Eslovenia!, o como me preguntaría Dary hace unos minutos, 'Sr. Carlos, ¿qu'es eso? ¿es un país? ¿dónde queda?...'). Me fijo que el buen presidente (o presidenta, o primer ministro, lo que fuera) esloveno podrá contar a su regreso al país de sus fríos la deferencia con la que fue tratado a su arribo a este jardín del otro lado del Atlántico, en donde la gente es tan respetuosa de las instrucciones policiales, en la que circulan poquísimos carros (pobres pero honrados) y que el tránsito se abre al considerado paso de tan vital dignatario, ditto, como cuando Moisés abrió el Mar Rojo, en diligente (y eso sí, lastimosamente) bulliciosa comitiva.
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Mientras la caravana desaparecía algunos segundos después, empequeñeciéndose las rutilantes luces en mi espejo retrovisor, hinché el pecho de orgullo de haber puesto mi humildito granito de arena para el engrandecimiento de nuestra patria (esta querida cuna de uno de los más sabrosos aguardientes de uva, del internacional caballo de paso, de una singularísima cueca que cambia de nombre, de la chalacas no chilenas y de las polladas) al facilitar la presencia de tan elevado dignatario en su incontrastable asistencia a esta decisiva Cumbre, en la que con toda certeza se discutirán temas tan vitales como relevantes para cambiar drásticamente y de inmediato la vida toda del humilde peruano de a pie (o de all-wheel-drive, en el mejor de los casos).
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Justo en que los mil autos terminaban de pasar, de casualidad en el radio del taxi Toyota station-wagon-blanco-timón-cambiado (de rigor) que se había detenido junto a mí en toda esta turbamulta, sonaba 'Radio San Borja' con las sagradas notas de la canción compuesta por Manuel 'Chato' Raygada, que viene a ser como un segundo himno patrio (y nombre de varios restaurants allá en el Quinto Suyo, según sé). Emocionadísimo y al borde de las lágrimas tanto por la Cumbres como por los indisolubles lazos con tan entrañable y hermana República a todo pulmón me mandé con un 'Tengo el orgullo de ser peruano y soy felíiiiiiiiiizzzzz...' que debe haberse oido en la propia Ljubliana (ciudad capital de la hermana república, la cual -aprovechando el pánico- deberíamos hermanar prontamente con Lima, para aprovechar todo el savoir faire de ellos, tan europeos y tan condenadamente cultitos).
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¡Y que viva el Perú con todas sus nevadas cumbres, caaaaaaracas!

12 mayo, 2008

Like A Box Of Chocolates



(De 'El Nuevo Día' de Puerto Rico, 11.May.08)

Forrest creció y a estas alturas, debe ser exactamente 1.38 veces lo huevón que pinta la película.
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Michael Conner Humphreys debutó en la pantalla al interpretar el papel del pequeño Forrest Gump. Humpreys se unió al Ejército y fue destacado a Irak hasta el próximo 14 de Junio, luego de lo cual acaso intente nueva suerte en el cine. Humphreys recuerda que trabajar en “Forrest Gump” fue una gran experiencia y recuerda con cariño a Hanks y Sally Field, quien interpretó a su madre: “Ambos fueron excelentes personas, tal como uno esperaría (al abrir una caja de chocolates)”, (el añadido entre paréntesis es mío); tras “Forrest Gump” decidió no hacer carrera como actor porque deseaba seguir en la escuela, viviendo al sur de Estados Unidos. "Shit happens...", acotó con marcado acento sureño y una sonrisa que emulaba con precisión la de su ídolo de infancia, Gomer Pyle.

26 abril, 2008

Memorias De Davicito -Más Conocido Como ‘El Rocanrolero’-

David Peña, "Davicito", circa 1954, North Dakota

(Fragmento, Cap. XVI)

… Era cuando mi madre me untaba con árnica los chalazos que me salían cuando se me daba por mirar a los perros tirando en el parque. Pero eso era nada, porque ella -tras cortarme los uñeros y frotarme los juanetes con piedra pómez, a la que ella llamaba pómex, con equis- tenía que rasparme el ojo’e gallo que me salía en la planta del pie derecho y luego me ponía un callicida que era mundial. Las manos era más fácil, porque rara vez me salían sietecueros y después de esa maniquiú -así también decía ella, dizque hablando en francés- me ponía una de las cremas que tenía sobre la cómoda de su cuarto, junto a los espejos. Claro que para entonces yo ya me bañaba solo, nada más que con agua siempre helada, porque la cocina quedaba lejos del baño y a veces no había para el ron del calentador que colgaba de la ducha. Una vez me pegué tremendo resbalón y si hubiera sido por el alambre donde mi mamá todos los días colgaba pedazos de papel periódico, me daba con la cabeza en el retrete de granito gris, ése que tenía el tanque de fierro arriba y que se jalaba con una cadena que acababa en una pera de madera.

Así fue que un domingo, cuando la acompañé al mercado a hacer las compras y yo iba llevándole la canasta, vi colgado en un puesto un par de pantalones de ésos de los que ella había denostado tanto. “Es la perdición del mundo” –me decía” “¡La juventud ya no tiene valores, por María del Señor!... mira que ponerse estas ropas de tela tan gruesa y doblarse las bastas, como si no les importara lucir bien. ¡Nada bueno va a resultar de esto!”. Cuando ella se alejaba, agarré el pantalón y lo olí. La fragancia me impactó reciamente. “Veinticinco soles, joven. Es Orotex” me dijo la vendedora, una chola gorda y sudorosa. “Regreso más tarde”, le contesté, alcanzando a mi madre antes de que se diera cuenta de que en ese instante mágico, mediante un añil par de pantalones que me dejaron pintada levemente la mano, el destino había sabido encontrarme…

10 abril, 2008

Vilulai Lama

Esta columna de opinión se ha reservado siempre el comentar asuntos de actualidad en razón de que (a) nadie nos lee, y que (b) hay que dejar madurar las cosas hasta que agarren su punto de almost-rotten (así toman el gusto del charqui o el sabor del canard listo para ser untado d'orange).
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Empero, si a nuestro nunca bien ponderado ex congrezizta Fernando Olivera se le hizo tamaño cargamontón por haber hecho pichulita a los periodistas delante de muchas cámaras de televisión, ¿qué podríamos opinar del santón de los mantos coloreados que se ve en la foto en la conferencia de prensa que otorgó ante la prensa mundial?
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"¡Ésta es pa' tí, pa' que la veas chino impelialista Yi JanLian! [basketbolista chino de 2.10 m que juega en la NBA], ¡pala que nalie liga, cojulo, que el Tíbe, no es inlepenliente!... ¡Fuela China del Tíbe, calajo!" fue el speech que adosó al acto. Al parecer, y sin entender cabalmente la peruanísima connotación del gesto, la agencia australiana que recogió la foto decidió rubricarla con otra leyenda, más considerada.
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Huelgan comentarios.

30 marzo, 2008

Cosas Raras Se Verán, Dice La Biblia

En un suburbio de la ciudad canadiense de Toronto se investigó el supuesto caso de un hombre en estado de gestación. El individuo, de origen sudamericano y de iniciales A.D.I.T.A., presentó un balonamiento progresivo de la cavidad ventral con expansión de la fascia subdiafragmática, es decir, de la prolongación del saco facial intraabdominal; el esfínter esofágico interior estaba severamente afectado en su límite superior de inserción en la membrana frenoesofágica y en la capa submucosa del esófago.
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Tras una revisión más detenida, se descartó el proceso de gestación: todo se redujo a un generoso tacu-tacu sin aceite de oliva, precedido de una entrada de champiñones cargadísima al ajo más una gruesa porción de rachi con ají colorado y cebolla china que el interfecto había engullido casi sin tomar aire, algunos meses atrás ocasionándole una descomunal obstrucción meteórica.
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Previa laxada, el individuo fue pronto dado de alta con la condición de que no vuelva a empujarse tanta cochinada junta.